miércoles, 15 de agosto de 2007

CREACION ARTISTICA DOMINICANA

En el campo de la creación artística, la política cultural debe estimular la aparición de nuevas obras capaces de expresar en su rica y multifacética variedad y con clara concepción humanística los múltiples aspectos de la vida dominicana, de un arte que no ignore ni margine la realidad, las circunstancias de nuestra vida social, la historia heroica de nuestra patria, sino que la exprese en toda su complejidad y riqueza, con la más elevada calidad, y que también estimule la labor de los escritores y artistas, contribuyendo cada vez más a la estimación debida de su producción y al reconocimiento de sus valores. La mejor fuente de lo nuevo en a producción artística en nuestras condiciones se halla en la esencia misma del pueblo, que son los mayores creadores de los bienes de nuestra cultura, cuya frecuencia y vitalidad se asientan en la certeza científica de la perfectibilidad del hombre, así como en su futuro inexorable de bienestar y felicidad, en el optimismo, la fraternidad y solidaridad que resultan de un nivel más elevado de desarrollo social. El arte presupone, como condición de su desarrollo, una alta calidad ideológica y técnica, no la imitación servil de la herencia cultural, sino su revalorización y continuidad. Esto presupone también la experimentación, la búsqueda de nuevos caminos expresivos en nuevas obras artísticas que se incorporen al devenir, búsqueda y obras que entran en el proceso social de la evolución progresiva del arte. La sociedad dominicana requiere de un arte que a través del disfrute estético contribuya a la educación del pueblo. El carácter generalizador y educativo del arte es un factor de gran importancia para impulsar y contribuir a fortalecer lo nuevo que surge en los hábitos nuevos de vida y trabajo en la sociedad, lo que no implica limitar el papel del arte y la literatura a una función didáctica, digno de reconocimiento de sus grandes posibilidades de formación y transformación del hombre. De la madurez del artista, de su talento y maestría, del grado de su formación ideológica, depende en mucho el resultado de su trabajo creador, el valor y la trascendencia de su obra. Es necesario propiciar y estimular el estudio sistemático de los escritores y artistas, ampliar las posibilidades de que se conozcan y profundicen en los problemas reales de la construcción de una nueva sociedad en nuestro país, de que penetren en la esencia de los fenómenos sociales con su trabajo creador para que contribuyan eficazmente con su obra artística al desarrollo socio-cultural de nuestra nación. La cultura nacional popular progresa constantemente y busca los medios expresivos más adecuados al contenido de la vida del hombre. Lo decisivo en nuestro arte es lo que expresa, las nuevas evaluaciones que hacen posibles las necesidades artísticas reales que satisface las perspectivas del futuro que interpreta y acerca. El arte es una de las vías principales del conocimiento, que utiliza para ello la apreciación estética con el fin de indagar y expresar la realidad por caminos propios. La creación artística y literaria debe reflejar la problemática de la vida social e individual, con ello ensancha y precisa, dignifica y enaltece el campo creativo, al tiempo que su función contribuye a la tarea educadora, constructiva e impulsora de las metas que se traza el hombre nuevo de nuestra sociedad. La superación ideológica, técnica y profesional de los trabajadores de la cultura, por su incidencia en el trabajo artístico demanda así mismo atención primaria para el logro de los objetivos deseados. Pienso que es importante expresar que la opresión en que hemos vivido (trabajadores, sectores populares, etc.) durante siglos y la monopolización de la cultura por las clases dominantes son el origen de las diferencias de los niveles culturales. Los valores culturales y la creación intelectual y científica debe ser de beneficio universal. Muchos países como el nuestro, subdesarrollados, muestran una vitalidad potencial para el desenvolvimiento acelerado de la cultura y la educación, empero carecen de recursos para el disfrute de esos beneficios. Entonces debemos propugnar por fórmulas que posibiliten a todo el pueblo el más amplio acceso a la cultura y la ciencia. Nuestra prensa escrita, la televisión, el cine y los diferentes medios de comunicación deben apoyar el trabajo de los escritores y artistas, destacar a los que sobresalgan por sus méritos y difundir sus obras y actuaciones, de modo que puedan ser conocidas y estimadas por nuestro pueblo. En consecuencia, a dedicarse una atención mayor a la vida artística y literaria en los medios de difusión, que contribuyan a la elevación del clima cultural del país.

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