martes, 7 de agosto de 2007

PROLOGO AL LIBRO ENTRE LUCES Y SOMBRAS DE JUAN DE LA ROSA.

Este libro “ Entre luces y Sombras “, es la presencia feliz de un poeta nuevo. Merece por ello el comentario apasionado. Apasionado. No hay otro modo de ser sincero.
Escribir con propiedad no es privilegio de nacimiento, sino patrimonio del ejercicio. Dos caminos conducen a aquel grado de pureza, corrección lingüística y riqueza de lenguaje en el que se vislumbra la pluma del experto.
El primero, es el largo sendero de la lectura de los clásicos, de la comparación y estudio de los textos de los grandes maestros.
El segundo, es más corto. Es el atajo de aprendizaje, de ejercicio mental que proporciona la búsqueda de la palabra exacta , correcta o más armoniosa.
En ese sentido, este poeta a buceado en ese mundo de angustias con acuidad indisputable. Esas voces que aquí se alzan estremecidas llenaron muchos días y muchas noches, en el caudal revuelto y hondo en que estaba clavada ya la raíz estremecida de estos versos , y nos entrega al propio tiempo, en su excelencia , la mejor salida a la meditación :” Entre luces y sombras”.
En el planteo del texto literario de tipo social, Juan de la Rosa nos comunica a través de sus versos la sentencia definitoria – no dejemos que el rencor , la desesperanza , dibujen los contornos de la sociedad del mañana - , abramos pues, paso a la inteligencia y reclamemos nuestro sitio en la primera trinchera .
Por la calidad, por la naturaleza de sus poemas , este libro es conflicto y solución , aventura y triunfo , experiencia y culminación. Presenta con fidelidad profunda una atmósfera que mezcla los ímpetus juveniles y las maduras desesperanzas que es la propia de hombres que se saben lejos de la meta ansiada, pero que ya conocen las grietas del camino.
Hemos recibido estos poemas limpios de retórica y de exégesis trascendentes, en cada poema hemos palpado la esquina sorprendida de su inesperada comunidad.
Hemos leído como en cada estrofa se adelanta el eco de un desear que quiere forzosamente la luz, aunque no sea su momento .
Expresiones de amor y desamor.
Estos poemas como los hombres y las mujeres de hoy, hijos de iluminadas tormentas, dicen cosas que quisieron silenciar y gimen angustias que no pueden , que no podrán ocultar .
Pero este hallazgo, este encontrarnos en su cálido desbordamiento, en su fiera lucha claustral le obliga a fluir viva y directamente su discurso poético, se muestra hombre frente a si, frente a la mujer , frente a lo humano, frente a la naturaleza .
De ahí que nunca, este poeta debe dejar de oler a carne y hueso, aunque se entremezclen con clamores no esperados , si a nuestros latidos , si a nuestras raíces ,ya lo dijo el poeta preclaro José Martí “Nuestro vino es agrio pero es nuestro vino”, es por ello que la poesía de Juan de la Rosa no ha sido evasión ni ejercicio virtuoso y académico , sino vinculación firme con los problemas humanos del mundo vivo y palpitante de hoy.
En suma, el lector podrá apreciar en este selecto muestrario poético “Entre luces y sombras”, lo que bien podemos estimar como la tónica característica de la poesía de este autor: su riqueza temática y vigorosa, así como su libertad técnica y de lenguaje.
Esa poesía que tiene su raíces de sueño en la misma parcela donde hunde el pueblo su realidad que germina y crece, esa poesía que brota de lo profundo del acontecer progresivo de la Nación, se expresa en voces de tono y matices distintos que sirven no para oscurecer el espíritu sino para esclarecerlo .
En hora buena.
José Fco. Jiménez S.

1 comentario:

Robert Vasquez dijo...

Príncipe este prólogo me sumió no en la emoción circundante de una literatura vaga y fría, sino en un mundo de emoción espiritual que le da sabor y sinonimia a lo sublime, expresándolo con abundancia de palabras sin desperdicios y con un puro sentimiento del desglose de luz sin sombras en cuanto al mensaje del autor.