domingo, 5 de agosto de 2007

LA HERENCIA EN LA CULTURA DOMINICANA

A raíz de la conquista de América hubo un proceso de colonización en la historia dominicana que se manifestó dentro de un patrón eminentemente prejuiciado, primero con la desindianización de la cultura aborigen, después contra el negro africano, dos etnias marginadas por una discriminación racial que ocultaba otra más poderosa, la social. También una transculturación europea para establecer la cultura europea occidental mediante la implantación de la lengua o el idioma y las demás expresiones socio- culturales de los españoles conquistadores.
En este proceso se desató una opresión esclavista, que explotó a la población nativa y también a la negra. Y así modificó su estilo de vida e impuso un nuevo orden para lo cual utilizó el empleo desgraciado del látigo, la tortura y la horca.
Fruto de ello, crecieron la rebeliones y alzamientos de los indios y los negros, quienes se vieron forzados a la huida hacia los montes para escapar a un lugar donde se vieran libres de opresión y castigo.
En su escondite floreció la llamada cultura cimarrona como expresión de una resistencia a los nuevos valores establecidos por los españoles y como ratificación de los valores propios, salvaguardando así su cultura, sus rasgos entrañables de su hacer y sentir .En suma, sus valores, su libertad e integridad.
Constituyendose el cimarronaje, sobre todo en el siglo XVI, en un vehículo que sirvió de encuentro de tres culturas diferentes : la india, la africana y la española. Esas tres culturas se conjugaron para formar una nueva e idéntica : la cultura cimarrona.
Entonces el cimarronaje no fue solo una vía de escape, sino una forma de rebelión, y por consecuencia de subsistencia, de libertad y conservación de los rasgos distintivos culturales propios.
La intensa relación o contacto de los españoles y negros esclavos con nuestros primeros pobladores los indios tainos no duro en nuestra isla mas de 50 años. Lo que significó que su impacto fuera limitado en la cultura indígena.
Dentro de una dimensión justa y apropiada, lo indígena no debe de exagerarse en nuestra cultura, pues factores de orden genéticos explican el mayor peso de la cultura europea y africana en el surgimiento de la nuestra.
Lo que si es justo señalar es lo sorprendente de la persistencia de ciertas herencias culturales indígenas, a pesar del corto tiempo de contacto. Empero es en el campo económico donde puede advertirse un continuo impacto de la cultura aborigen a través del tiempo, impacto que ha ido perdiendo importancia.
Así vemos como la cultura aborigen nos legó como herencia la producción artesanal de confección manual y de escaso desarrollo tecnológico, también el conuco, que se caracteriza por el cultivo simultaneo de varios productos en una misma zona , el uso del casabe, alimento duradero que significó la salvación de los españoles en su regreso a su viejo continente, pues estos carecían de alimentos duraderos, así como el uso de nuevo sistema de pesca con nasa y corrales etc. Es indiscutible que la yuca y su industrialización vía el casabe representan el aporte más importante de la agricultura taina a la dieta dominicana hasta nuestros dias.
Sin dudas, los mecanismos de subsistencia traídos por el español fracasaron parcialmente y fueron los métodos indígenas los que permitieron que los primeros hispanos adoptaran formas desconocidas en España, como las antes mencionadas .
Esto demostró que a diferencia de lo que creían los españoles, los indios tenían su cultura que se expresaba en la preparación de sus alimentos, en su religión, en sus artes y en todo un mundo que era producto de su trabajo frente a la naturaleza.
La cultura dominicana es un mosaico de influencias de otras culturas, por ejemplo el impacto sobre las artes y las letras dominicanas sobre temas indigenistas es significativo, basta con mencionar a Manuel de Jesús Galván y su novela “Enrriquillo”, Javier AnguloGuridi y su obra teatral “Iguaniona”, José Joaquín Pérez y su poema”Fantasías indígenas”,y en nuestro siglo Juan Bosch, Fernández Simó y Marcio Veloz Maggiolo, con cuentos y novelas .
También, en el campo de la música y la pintura su influencia ha sido limitada, empero conservamos como herencias marginales, la maraca, el guiro y el fututo de lamí, así como pinturas, escultura y artesanías etc. Además la herencia taina en el campo de la medicina popular, indudablemente ha sido poco estudiada. Mas en la tradición oral a pesar del tiempo persisten en los dominicanos, leyendas de la Ciguapa, la Jupia y la India del charco, todos ligados a nuestros primeros pobladores, el indio taino, igual que las creencias mágico- religiosas.
Nosotros pensamos junto a otros autores que el sentimiento de hispanidad en el dominicano ha sido mayor que las percepción real de la raza que somos .
A sabiendas “ que los grupos étnicos que proporcionaron el mayor caudal de rasgos y complejo, a la cultura nacional, son el español y el africano, con una evidente e indiscutible prevalencia del primero sobre el segundo a pesar de la opinión de algunos sociólogos e historiadores cuya posición anti- española los lleva a menospreciar la preponderancia hispánica para encumbrar las influencias ejercidas por los esclavos de distintas naciones africanas”.
Los españoles buscaron implantar su forma de vida y los caracteres que habían alcanzado por siglos, en ese sentido el profesor Juan Bosch nos dice que “ España nos trasmitió todo lo que tenia : su lengua ,su arquitectura, su religión, su manera de vestir y de comer, su arte militar y sus instituciones jurídicas y civiles, los ganados y hasta los perros y las gallinas”. Entonces España trajo a Santo Domingo el mayor caudal de sus valores culturales.
La historia dominicana nos ofrece varios momentos de reconexión con la cultura española, la herencia es múltiple en nuestra cultura de hoy, pero donde va a desempeñar el papel máximo es en la poesía popular dominicana como instrumento expresivo y comunicativo, al decir del Dr. Bruno Rosario Candelier “ con la llegada de los españoles, llegaron al país romances y cantares del folclore español junto con otras manifestaciones de la cultura hispana”.
Así mismo el reencuentro con altos valores de la hispanidad, habremos también de experimentarlo los dominicanos, al entrar en contacto con los grupos españoles que emigraron a raíz del triunfo del Franquismo en España y le facilitaron una nueva dimensión a nuestra sociedad tradicional. Esa emigración resulto ser altamente provechosa, pues los resultados podemos buscarlo en la formación educativa de la generación nacida durante la guerra civil española 1939.
La presencia Africana en la cultura dominicana se ha dicho que es periférica y aunque sin dudas existieron y existen elementos culturales de influencia africana muchos autores hispanófilos se niegan ha admitir.
El negro africano llego a América en calidad y/o condición de esclavo y fue precisamente él, quien les brindo al español conquistador, con su trabajo gratuito, las riquezas del continente descubierto. Este fue traído y trasplantado a un hábitat, integrado a una sociedad distinta a la suya y en la que se encontraba en un estado de absoluta subordinación y opresión económica y social, viendo así el negro africano destruida su organización tribal y política, y sus patrones culturales originales.
Ahora bien, este lejos de aceptar pasivamente que se le despojara de su cultura, luchó con enconado esfuerzo y por diversos medios, para preservar inmovibles sus patrones culturales, asumiendo una conducta de resistencia activa mediante la rebelión y la practica del cimarronaje.
Conviene puntualizar que el dueño de esclavos ni las autoridades hicieron gran esfuerzos por demoler hasta su total extinción los valores culturales del negro, solo lo consideraban como factor de producción.
Pienso que la mayor influencia africana en nuestra cultura la podemos encontrar en la música y el baile. La música y danza dominicanas han visto en ellas supervivencias africanas muy arraigadas, aunque los ingredientes europeos que las acompañan permiten que las clasifiquen como neo-africanas.
También, las creencias mágico- religiosas prevalecientes en las capas campesinas y populares dominicana.
Así como un legado culinario propiamente africano a base de método de cocción, hervido, asado a fuego directo o cocinado al vapor etc.
Entiendo que es harto conocido, que ni la cultura indígena, ni la española, ni la africana sobrevivieron enteras en Santo Domingo. Empero creo significativo que los diversos aspecto aquí antes señalados bastaran para probar lo relevante que fue la herencia indígena, española y africana en la cultura dominicana de hoy.
Nos guste o no, estas condicionan nuestro comportamiento y nuestra visión del mundo.
Y es así, como aun pasadas las modalidades culturales y desaparecidas de la superficie del tiempo, será evidente que siempre, para comprender que somos, porque somos, y donde estamos, tendremos primero que entender el pasado que parece frágil e indiferente. Es decir que la concepción de cultura como creación de un destino personal y colectivo han de apoyarse en el pasado , pero sobre todo construyendo el futuro.