domingo, 18 de marzo de 2012

DIEZ CONSEJOS PARA MILITANTES DE IZQUIERDA REVOLUCIONARIA

Diez Consejos para los Militantes de Izquierda.
Por Frei Betto.Brasil.
☻Mantenga viva la indignación.Verifique periódicamente si usted es realmente de izquierda. Adopte el criterio de Norberto Bobbio: la derecha considera la desigualdad social tan natural como la diferencia entre el día y la noche. La izquierda lo enfrenta como una aberración que debe ser erradicada. Cuidado: usted puede estar contaminado por el virus social-demócrata, cuyos principales síntomas son usar métodos de derecha para obtener conquistas de izquierda y, en caso de conflicto, desagradar a los pequeños para no quedar mal con los grandes.
☻La cabeza piensa donde los pies pisan. No se puede ser de izquierda sin "ensuciar" los zapatos allá donde el pueblo vive, lucha, sufre. Alégrate y comparte sus creencias y victorias. Teoría sin práctica es hacer el juego a la derecha.
☻No se avergüence de creer en el socialismo. El escándalo de la Inquisición no hizo que los cristianos abandonaran los valores y las propuestas del Evangelio. Del mismo modo, el fracaso del socialismo en el este europeo no debe inducirlo a descartar el socialismo del horizonte de la historia humana. El capitalismo, vigente hace 200 años, fracasó para la mayoría de la población mundial. Hoy, somos 6 mil millones de habitantes. Según el Banco Mundial, 2,8 mil millones sobreviven con menos de US $ 2 por día. Y 1,2 mil millones, con menos de US $ 1 por día. La globalización de la miseria no es mayor gracias al socialismo chino que, a pesar de sus errores, asegura alimentación, salud y educación a 1,2 mil millones de personas.
☻Sea crítico sin perder la autocrítica.Muchos militantes de izquierda cambian de lado cuando comienzan a buscar piojo en cabeza de alfiler. Apartados del poder, se tornan amargos y acusan a sus compañeros(as) de errores y vacilaciones. Como dice Jesús, vemos el polvo en el ojo del otro, pero no la viga en el propio ojo. Tampoco se enganchan para mejorar las cosas. Quedan como simples espectadores y jueces y, algunos, son captados por el sistema. La autocrítica no es sólo admitir los propios errores. Es admitir ser criticado por los compañeros y las compañeras.
☻Sepa la diferencia entre militante y "militonto". "Militonto" es aquel que se jacta de estar en todo, participar en todos los eventos y movimientos, actuar en todos los frentes. Su lenguaje está lleno de explicaciones y los efectos de sus acciones son superficiales. El militante profundiza sus vínculos con el pueblo, estudia, reflexiona, medita; valora de forma determinada su área de actuación y actividades, valoriza los vínculos orgánicos y los proyectos comunitarios.
☻Sea riguroso en la ética de la militancia. La izquierda actúa por principios. La derecha, por intereses. Un militante de izquierda puede perder todo, la libertad, el empleo, la vida. Menos la moral. Al desmoralizarse, desmoraliza la causa que defiende y representa. Le presta un inestimable servicio a la derecha. Hay arribistas disfrazados de militante de izquierda. Es el sujeto que se engancha apuntando, en primer lugar, a su ascenso al poder. En nombre de una causa colectiva, busca primero sus intereses personales. El verdadero militante -como Jesús, Gandhi, Che Guevara - es un servidor, dispuesto a dar la propia vida para que otros tengan vida. No se siente humillado por no estar en el poder, u orgulloso al estar. Él no se confunde con la función que ocupa.
☻Aliméntese en la tradición de la izquierda. Es preciso la oración para cultivar la fe, el cariño para nutrir el amor de la pareja, "volver a las fuentes" para mantener encendida la mística de la militancia. Conozca la historia de la izquierda, lea (auto)biografías, como el "Diario del Che en Bolivia", y romances como "La Madre", de Gorki, o "Las uvas de la Ira", de Steinbeck.
☻Prefiera el riesgo de errar con los pobres a tener la pretensión de acertar sin ellos. Convivir con los pobres no es fácil. Primero, hay la tendencia de idealizarlos. Después, se descubre que entre ellos existen los mismos vicios encontrados en las demás clases sociales. Ellos no son mejores ni peores que los demás seres humanos. La diferencia es que son pobres, o sea, personas privadas injusta e involuntariamente de los bienes esenciales de la vida digna. Por eso, estamos al lado de ellos. Por una cuestión de justicia. Un militante de izquierda jamás negocia los derechos de los pobres y sabe aprender con ellos.
☻Defienda siempre al oprimido, aunque aparentemente ellos no tengan razón. Son tantos los sufrimientos de los pobres del mundo que no se puede esperar de ellos actitudes que tampoco aparecen en la vida de aquellos que tuvieron una educación refinada. En todos los sectores de la sociedad hay corruptos y bandidos. La diferencia es que, en la élite, la corrupción se hace con la protección de la ley y los bandidos son defendidos por mecanismos económicos sofisticados, que permiten que un especulador lleve una nación entera a la penuria. La vida es el don mayor de Dios. La existencia de la pobreza clama a los cielos. No espere jamás ser comprendido por quien favorece la opresión de los pobres.
☻Haga de la oración un antídoto contra la alienación. Orar es dejarse cuestionar por el Espíritu de Dios. Muchas veces dejamos de rezar para no oír el llamado divino que nos exige nuestra conversión, esto es, el cambio del rumbo en la vida. Hablamos como militantes y vivimos como burgueses, acomodados en una cómoda posición de jueces de quien lucha. Orar es permitir que Dios subvierta nuestra existencia, enseñándonos a amar así como Jesús amaba, libremente.

PALABRAS DE GRACIAS DEL MAGISTRADO GABRIEL SANTOS, EN RECONOCIMIENTOS A JUECES RETIRADOS DEL PODER JUDICIAL.

Dr. Mariano Germán Mejía,

Honorable Magistrado Juez Presidente de la Suprema Corte de Justicia y del Consejo del Poder Judicial;
Honorables Miembros del Consejo del Poder Judicial,
Honorables Jueces y Servidores Judiciales objeto de reconocimiento,
Honorables Jueces presentes,
Señoras y Señores:
Se me ha pedido que pronuncie las palabras de gracias en este acto de reconocimiento a los jueces y servidores judiciales que pasan al retiro en cumplimiento del régimen de seguridad social de los jueces, establecido en el artículo 56 y siguientes de la Ley de Carrera Judicial. Se me explicó que este honor obedece a que quién les habla es el juez con mayor tiempo de servicio en las funciones. La jubilación está programada para hacerse efectiva el Primer día de marzo del año en curso. ¡Vaya regalo de cumpleaños¡ Cumplo 71 años el día dos de marzo, y confieso que no estaba preparado para recibir dicho presente. Se me preguntaba con cierta frecuencia si el acontecimiento se produciría pronto. Mi respuesta era que la jubilación ocurriría después del certamen electoral de mayo próximo. Confieso que intuía que el advenimiento se acercaba; pero opté por decir lo contrario para no desanimar al compañero a quien presentía preocupado.
No tengo la menor duda, empero, de que los magistrados objeto de este reconocimiento, tienen como yo el deseo ferviente de expresar su gratitud a Dios Nuestro Señor por haberles permitido ejercer este magisterio durante un tiempo prolongado de su vida. Personalmente tengo el sentimiento de que he correspondido a la confianza que fue depositada en mí para que ejerciera la función más noble y de mayor responsabilidad sobre la tierra: la función de juzgar a mis pares y de ser juzgado por éstos. He procurado hasta ahora ser contado como uno de los 10 justos, cuya conducta a los ojos del insobornable Juez del universo tiene el mérito de procurar su perdón y misericordia a los fines de evitar la destrucción de nuestro pueblo (Génesis 18, v.32). La República Dominicana no conocerá la extinción por causa de nuestros diez justos.
Cada uno de nosotros ha visto evolucionar el Poder Judicial de manera extraordinaria. Nosotros nos iniciamos, empero, en una época en la que sólo ingresaba a la judicatura quien tenía una verdadera vocación de servicio, quien tenía un verdadero llamado de juez. No existía entonces prestigio ni reconocimiento social para quien ostentara el cargo, todo lo contrario, el juez conocía audiencias en casuchas desprovistas de lo indispensable para ejercer su ministerio. Este no contaba ni siquiera con instalaciones sanitarias adecuadas; existía una gran miseria material y, de suyo, esas condiciones impedían que el magistrado lograra infundir que se le reconociera como tal. El juez no contaba con hojas suficientes para la redacción de las sentencias, no había grapadoras, ni bolígrafos, no fotocopiadora, mucho menos buenas secretarias ni abogados ayudantes.
Es en estas circunstancias que surgimos quienes pasamos a retiro. Hube de soportar los enfados de abogados que me acusaron de atentar en contra de su subsistencia material por arrogarme el derecho de intentar reconciliar parejas en proceso de divorcio por incompatibilidad de caracteres en el tribunal que presidía en San Pedro de Macorís.
Permítaseme compartir un testimonio que manifiesta la gloria de Dios. En el año 1999 fui evaluado para permanecer como juez de la Corte de Apelación de Santo Domingo. Entendí que permanecería en el cargo en razón de mi desempeño; pero un magistrado con quien compartía despacho me informó que debía recoger mis pertenencias porque todos seríamos retirados. Repliqué que no me iría porque sentía que Dios me necesitaba como juez. El magistrado me aseguró que Dios no tenía participación en ese asunto sino que la situación era sólo competencia de la Suprema Corte de Justicia. Fui separado del cargo; pero como es fe la sustancia de las cosas que se esperan y la demostración de las cosas que no se ven fui llamado al mes de ser separado hasta el día de hoy.
Estas y otras experiencias me han confirmado que el camino que lleva a la vida es angosto y que el camino que conduce a la muerte es ancho (Mateo 7 vs.l3). El juez de vocación no camina jamás por la senda ancha, es decir, no procura eludir sus responsabilidades, sino que por el contrario trabaja los expedientes que se le asignan con dedicación y desvelo.
A partir del primer día del mes de marzo no estaremos en desempeño; pero seguiremos siendo Magistrados de la República, lo que significa que seguiremos velando porque el Poder Judicial cuente con jueces que honren a la patria con su desempeño, razón por la cual no puedo terminar esta exposición sin expresar al Consejo del Poder Judicial mi temor de que las facilidades logradas por la judicatura nacional hayan hecho que el juez haya dejado de ser tal para convertirse en una figura decorativa a quien se le paga sin que realice su trabajo. El material humano logrado, verbigracia, los abogados ayudantes, se convierten en los verdaderos jueces, lo que, de suyo, hace que el juez trille la senda ancha en detrimento del pueblo, quien debe pagar dos veces a pesar de su pobreza.
Damos gracias por último al Consejo del Poder Judicial por haber sentido el toque del Altísimo para que organizara este acto en reconocimiento a nuestros años de servicio en beneficio del pueblo dominicano.
Muchas gracias.