viernes, 8 de enero de 2010

LUIS RODRIGUEZ RICARDO, "EL ESTUDIANTE"

Cada cierto periodo, la evolución y desarrollo del arte de nuestros pueblos caribeños revelan talentos en la pintura que potencian la posibilidad de lo inédito, la posibilidad del buen descubrimiento expresado en manos creadoras de jóvenes como Luis “El estudiante”, así calza su firma en sus pinturas.
A Luis Rodríguez Ricardo le conocí junto a su compañera en el año 2000 en una bulliciosa taberna de Santiago de cuba, presentados por el también recordado amigo Oscar Mesa, todo ello dentro del marco del Festival de la cultura caribeña, ellos han sido siempre amigos entrañables.
La frescura de su pintura nos habla inequívocamente de su pasión interior, de la visión que tiene de la vida, de la historia, de la naturaleza, nos revela esa verdad interior que le retoza en el alma como parte del delirio de su personalidad: amor por ese realismo fantástico que sustenta la expresión paisajística que lo embriaga.
Sus obras representan los acontecimientos de la vida cotidiana de su pequeña ciudad y el campo de Cuba, toma la vida rural como tema, con un estilo narrativo y copiosamente colorido.
Luis ha estado presente, en numerosas exposiciones colectivas en Cuba y los Estados Unidos, así como exposiciones individuales en la empinada Santiago de Cuba.
Su obra es portadora de la pasión que le envuelve, pasión por la preservación del medio ambiente, es lo que alimenta la mayor parte de su ideología ecologística en su arte. También estos tiempos le exigen la responsabilidad de coadyuvar con su texto pictórico a la construcción de un mundo mejor, un lugar, socialmente, políticamente y económicamente habitable.

martes, 5 de enero de 2010

EDUARDO BRITO

Eleuterio Brito, mejor conocido como Eduardo Brito, Nació el 21 de enero de 1905 en la sección Blanco de Luperón, Puerto Plata y muere el 5 de enero de 1946 en Nigua San Cristóbal República Dominicana. Brito tuvo una niñez pobre. Trabajó como limpiabotas, dulcero, aprendiz de boxeador, etc. Pero a medida que su voz se revelaba extraordinaria, su vida fue tomando otros rumbos. Su mundo limitado de serenatas y canciones entre amigos, se ensanchó rápidamente desde que en 1926 se puso bajo la protección artística del maestro Julio Alberto Hernández. En la década de los años 30, Eduardo Brito se presentó en todos los países del Gran Caribe Hispano y realizó en Nueva York históricas grabaciones como "La mulatona" y "Lucía", esta última con letra de Joaquín Balaguer. Por esos años, el compositor cubano Eliseo Grenet, director de una compañía de zarzuelas quedó impresionado por el joven cantante y le contrató para que integrara parte del elenco durante una gira por Europa. También registró con su voz en el acetato la zarzuela "Los Gavilanes" compuesta por Jacinto Guerrero. Es uno de los más grandes cantantes dominicanos que más éxitos cosechó durante el siglo XX. Fue uno de los cantantes líricos más importantes que ha parido la tierra nuestra. Gracias a su talento, su voz llegó a naciones como Haití, Curazao, Barcelona y diversas naciones europeas. En su momento pudo exportar el merengue y zarzuelas criollas a Estados Unidos. Se cree que cuando la Víctor Talking Company lo seleccionara para grabar discos en 1929, el merengue allí tuvo su primera grabación que hasta el momento se conoce, gracias a Brito. Por su labor como artista y por las proezas que realizó, nuestro Teatro Nacional y su sala principal llevan su nombre desde hace unos años. Lo lamentable es que personajes como él sólo aparecen una vez en la vida. Loor a este grande de la música.