jueves, 25 de junio de 2009

LEON DAVID : POETA, ENSAYISTA Y CRITICO.

Juan José Jiménes Sabater, mejor conocido en el ámbito intelectual y literario como León David, Nació en La Habana, Cuba, el 25 de junio de 1945. Poeta, ensayista y crítico. Hijo del destacado escritor y político dominicanoJuan Isidro Jimenes Grullón.
Es licenciado en Letras y ha representado al país en eventos internacionales relacionados con las letras y la cultura. Recibió gran parte de su formación literaria en Venezuela y España.
Dirigió el Departamento de Letras y el departamento de Difusión Artística y Cultural de la Universidad Autónoma de Santo Domingo.
Entre las obras del autor que han sido publicadas se encuentran: “Narraciones Truculentas”, “Parábola de la verdad sencilla”, “El hombre que descubrió la verdad”, entre otras.
"JUAN" : Este es un texto de gran significación para el colectivo poesía coreada UASD que escenificó e interpretó en toda la geografias nacional del pais, bajo la dirección artística de José Fco. Jimenez.
Juan, mi pobre Juan,
pequeño limpiabotas de mi barrio,
hoy te quiero cantar a ti
aunque no sé
como o empesar mi canto.
Nadie,
chiquillo oscuro de ojos de garza triste,
nadie me enseñó a mi a cantar tu figura,
nadie me dijo a mi que eras importante
y que valía la pena retratar el betún de tu mirada
en unos versos simples que ruedan por la acera.
Nadie me dijo a mi,
pequeño limpiabotas de mi barrio,
que tu valías la pena,
que tu, también, tenias derecho a una palabra.
Ellos no me enseñaron como cantarte a ti.
Me dijeron que cantara la tarde,
que elevara mi canto con la brisa,
con la brisa del mar,
hacia el ocaso.
Me dijeron que hinchara mi palabra
de extraños espejismos de colores.
Me dijeron que había que adorar a la poesía,
que era sagrada y pura como el agua.
Me dijeron que el trino es un invento del poeta
y me pusieron a piar como un pollito triste
sin ala acogedora y sin gallina.
Pero no me enseñaron Juan, como cantarte a ti
y ahora no se que palabra es la justa
ni como comenzar este poema.
Perdoname Juan,
chiquillo oscuro de mi barrio,
si no te se cantar como mereces,
pues yo nunca he cantado tu agonía de calle macilenta,
tu trapo,
tu betún,
tu cepillo marrón,
tu vieja caja,
y nadie me enseño como cantarle a un limpiabotas.
Perdoname Juan,
mi pobre Juan de ojos de garza triste
si al mirar el recuerdo de tu piel sudorosa,
de tu camisa rota
y de tu sucios calzones desahuciado,
depronto... depronto no encuentro nada que decir.
Perdoname Juan,
si no te digo nada,
si me callo solo con los recuerdos,
y en lugar de componerte un canto
me pongo a hablar conmigo, cosa de rescatar tu voz
hacia la luz del día.
Juan,
mi pobre Juan,
pequeño limpiabotas de mi barrio,
Juan alpargatas,
Juan hambre.
Juan miseria.
No sé como es que suena tu apellido,
pero tienes un nombre
y ese nombre me basta.
Te llamas :
Juan invierno, Juan frió, Juan desnudo,
Juan del piso de tierra,
Juan de la calle,
Juan camisa sin mangas,
Juan sed, Juan ganas de comer,
Juan no tengo dinero,
Juan quiero ir a la escuela,
Juan limpia los zapatos,
Juan llega tarde a casa,
Juan le pegan,
Juan de los diez hermanos,
Juan violaron a tu madre,
Juan tu lloraste a solas muchas veces,
Juan sin consuelo,
Juan hambre,
Juan miseria,
Juan alpargatas rotas.
Juan betún, Juan cepillo, Juan trapo,
Juan acera caliente.
Juan sol del medio día en el banco del parque
y sin escuela .
Juan niño que murió durante todo el tiempo
asesinado,
todos los días en el banco del parque asesinado.
y todos reían,
y nadie miraba.
Juan de la calle sola a las tres de la tarde
merodeando las latas de basura,
Juan ojos de garza triste,
Juan tu que me limpiabas los zapatos
y me contabas cosas turbias de tu vida.
Cosas que no pasaron,mentiras,
historias que dieron mucha pena
para así emocionarme y que me diera lastima.
Juan mi pequeño Juan.
Tu que me contabas tantas mentiras tristes
sin darte cuenta de que era mas triste la verdad
y la verdad eras tu.
Juan,
hoy te quiero componer un poema,
hoy que ya tu no existes,
hoy que nadie recuerda tu caja de zapatos,
ni tu betún,ni tu cepillo marrón,
hoy que estas solo el banco de la plaza
donde tu te sentabas a esperar el cliente con la mirada lejos
y una rara sonrisa que nunca comprendi
(y que en este momento quizás, quizas comprenda)
hoy Juan, pequeño limpiabotas de mi barrio,
hoy que ya tu no existes,
hoy que definitivamente te has marchado
como se marcha un sueño,
sin que nadie lo note,
sin que nadie repare que se ha ido,
hoy, mi pequeño Juan,
Juan alpargatas,
Juan hambre,
Juan miseria ,
yo quisiera pedirte perdón por estos versos
que nadie me enseño
y que salo tu escribiste.
Yo te pido perdón por un poema que no te supe hacer
y que ya nadie hará porque no estas aquí,
porque hay que ser poeta, pequeño Juan,
poeta como tu,
poeta limpiabotas.

martes, 23 de junio de 2009

NOCHE DE VERANO

No, nada llega tarde, porque todas las cosas
tienen su tiempo justo, Tu corazón y el mío
saben secretamente que no hay amor tardío.
Y hay un amor valiente y hay un amor cobarde,
pero, de cualquier modo, ninguno llega tarde.
No, yo no diré nunca qué noche de verano
me estremeció el escalofrío que tus manos transmitieron a mis manos.
No diré que esa noche, que sólo a ti te digo
se me encendió la sangre, oprimiendo con ternura toda mi existencia
y soñé contigo,
dormir entre tus colinas imperiales
y multiplicar tu aliento humedeciendo tu sexo.
Ahora, contemplas mi logicidad,
Mi caos,
Porque descubrí que mi vida simple
Quiere complicarse...
Porque me gustas.
Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo,
la noche eterna es corta para soñar contigo.
JFJ
Junio 2009.

lunes, 22 de junio de 2009

DOMINGO MORENO JIMENES Y EL MOVIMIENTO POSTUMISTA.

Poeta y educador, creador del Postumismo. Domingo Moreno Jimenes nació en la ciudad de Santiago de los Caballeros el 7 de enero de 1894, fruto del matrimonio formado por Domingo Moreno Arriaga y María Josefa Jimenes, hija de Juan Isidro Jimenes, quien fuera Presidente de la República Dominicana en 1899 y 1914. Se inició muy joven en el magisterio, sus primeros versos fueron divulgados en las revistas pagias, Renacimiento y Letras. Tambien anunció en la revista La Cuna de América, el nacimiento del Postumismo, movimiento poético que patentizó, mediante el uso de elementos genuinamente nacionales, el versolibrismo iniciado por Vigil Díaz en la segunda década del siglo XX.
A la cabeza del movimiento postumista Domingo Moreno Jimenes habia revolucionado la poesia dominicana y proclamó...
" Quiero escribir un canto
sin rima ni metro,
sin armonia, sin hilacion, sin nada
de lo que pide a gritos la retorica".

Fundador del postumismo, grupo literario sin tendencia determinada, en cuyo seno se destacó la poderosas individualidad poética de este creador de valores estéticos que ha aspirado a expresar en sus versos las vaguedades del alma contemporánea.

Su extensa obra poética abarca innumerables temas y ha sido ampliamente difundida por todo el país, tanto a través de sus libros como de un largo peregrinaje literario que lo llevó por todos los rincones de la geografía nacional durante medio siglo. Fue la figura más destacada del movimiento postumista y poseyó por muchos años el título de Sumo Pontífice del mismo. Además, contribuyó significativamente a la formación del grupo La Poesía Sorprendida.. Murió en Santo Domingo el 21 de septiembre de 1986.
OBRAS:
Promesa (1916), Vuelos y duelos (1916), Psalmos (1921), Del anodismo al Postumismo (1924), Mi vieja se muere (1925), El diario de la aldea (1925), Canto a la ceiba de Colón (1925) Decrecer (1927), Elixiris (1929), Los surcos opuestos (1931), Sésamo (1931), Días sin lumbre (1931), Movimiento postumista interplanetario (1932), Palabras sin tiempo (1932), Moderno apocalipsis (1934), El poema de la hija reintegrada (1934), El caminante sin camino (1935), América-mundo (1935), Embiste de raza (1936), Nueva cosmogonía americana (1936), Sentir es (la) norma (1939), Fogata sobre el signo (1940), Indice de una vida: Del mar viene todo (1941), Advenimiento (1941), La religión de América (1941), Canto al Atlántico (1941), Poemario de la cumbre y el mar (1942), Evangelio americano (1942), Cuatro (que se yo) estambres (1942), Antología mínima (1943), Exalté el ideal y sufrí ante la vida (1944), Los milenios del tercer mundo (1945), Palabras en el agua (1945), Emociona-damente (1945), Tres pasos en la sombra (1946), Siete vías poéticas (1947), Burbujas en el vaso de una vida breve (1948), Antología poética (1949), Santa Berta y otros poemas (1959), Del gemido de la fragua: obra poética (1975).
Poema de la hija reintegrada
Agonía
I
Hija, yo no sé qué decirte si la muerte es buena o si la vida es amarga; sólo te aconsejo que despiertes, adulta de comprensión más que tu Padre!
II
Hija, ya no habrá oriente ni poniente para tu porvenir: una sábana blanca serán tus días, una sábana blanca será tu pasado y tu recuerdo una estrella que frente a frente me iluminará el porvenir!
III
No sé por qué tu agotamiento me trae una recóndita dicha anegada de lágrimas, que me hace auscultar el corazón de la tarde.
IV
Tu infancia y tu silencio me parecen hermanos.
V
Hija, hazme tomar la resolución de los otros: vuelve mi proa añicos y mi voluntad una piragua; que nada sea mío desde hoy, que no quiera poseer nada mañana; desnudo de bienes y desnudo de virtudes hazme; sin egoísmo de lealtades y sin egoísmo de pureza; hazme entero el milagro de darme todo a los elementos, como si fuera en sustanciación un ser increado!...
VI
Tu vida fue microscópica, pero grande; el segundo de tu existir, eterno!
VII
Hija, cuántas nubes, cuántos pájaros, cuántos horizontes insospechados me abre en el amanecer tu ruta!
VIII
Hija mía, para ti la mañana no será clara ni fresca; verás envuelta el alba en la noche, y las cosas de mayor transparencia tomarán ante tus ojos la actitud de un largo crepúsculo.
IX
En este mundo donde sólo se premia la capacidad de fingir mejor, era justo que llegaras, y después de breves instantes, ya estuvieras confundida con la cal y con la mariposa, con el carbón y con la piedra.
X
¡Cómo me alivianas la sombra, al advertir desde que te dormiste que en mi derredor todo es sombra!
XI
¡Oh tú, que me enseñaste desde que naciste a ver la vida con ojo más sabio y a la humanidad con ojo más triste! Triste, triste; ¿y no es acaso la suprema alegría de los seres mudables el ser tristes? Triste fue la faz de la tierra cuando se desperezó el primer hombre! Triste tiene que quedar la tierra cuando se desentuma en su regazo el último hombre!
XII
¡Oh, tú, que desde que naciste pude decir: boleta de la tumba Oh, tú, que ya crecida pude decir, por tu desvalidez, la preferida mía.
XIII
Por ti quise cambiar y que la fortuna me sonriera; por ti no cambié y la fortuna no me sonreirá nunca!
XIV
Hija, cada vez que examino tu vida me doy cuenta que tú eres como mi vida: una sombra entre dos crepúsculos!
XV
Iba a decir entre dos agotadoras auroras y ya ves, reincindí, sin querer, entre dos crepúsculos!
XVI
¿Por qué tan pura, tan casta y tan leve, te debas parecer al crepúsculo?
XVII
Olvidaba que toda adjetivación es cruel y ruda: Dios dio desnudo a los hombres el verbo, y del lenguaje, sólo debe quedar desnudo el verbo!
XVIII
Toda filigrana de síntesis es una profanación ¿verdad, hija mía? Ya no te puedo buscar sin parcializaciones, sin atributo contingente: ¡serás en mi incompleto nombrar, sencillamente, el vaho de las cosas!
XIX
No te puedo asir con una palabra, y no debe extrañarte, recónditamente, porque estás para mí más alta que la región de las palabras!
XX
Y vuelvo a caer en las comparaciones. ¡Oh, hija, cuán subordinado estoy a la vida!
XXI
Miserable hombre que osa creer que después de la sombra la vida es vida!
XXII
De imperfecciones se forman nuestras excelencias y es toda la existencia del hombre un brazo tendido hacia el turbio por qué de los enigmas!
XXIII
-Tiene el pulso demasiado débil, pero este letargo no es la muerte-. Su médico era mi propia almohada de cabecera y yo quedé perplejo ante su callado sufrimiento y la miseria de la vida!
XXIV
Si fuera bizco de pensamiento y tuviera la boca siempre llena de mentidas palabras; hija, iba a blasfemar por tu dolor... pero, ¡perdona!
XXV
¡Compran caro el suelo donde colocan a los muertos, y ellos son más dueños de la tierra que los hombres que comercian con ellos!
XXVI
¡Al través de los milenios, los hombres son puñados de tierra que se deforman a su antojo!
XXVII
Hija, ya han venido a avisarme que tus pies están fríos. Hija, resígnate a que lo blanco no sea blanco y a que lo negro no sea negro.
XXVIII
Hija, cuán brilla el sol sobre el tamiz de los guayabos, cómo se agiganta la nada sobre la soledad de tu aposento, cómo nace y renace la esperanza por entre los ámbitos de la vida!
XXIX
Tibien la leche, terciada con agua, para si mi chiquitina despierta. Cuídemela hasta que se vuelva esperma como capullo inmortal el cuidado. Ella es carne de mi vida, flor de mi pensamiento, cemento de mi alma.
XXX
(¡Eres, amada mía, como flor del higüero joven, como el azogue del crepúsculo, como la diafanidad de la Naturaleza toda!).
XXXI
No seas padre; sé Hombre, sencillamente. ¡Gira tu vida a tu derredor y que tu amor a una abstracta "Humanidad" no te haga olvidar jamás de que eres Hombre!