miércoles, 15 de agosto de 2007

APUNTES PARA LA ELABORACION O ADMINISTRACION DE UN PROYECTO DE INVESTIGACION SOCIAL Y CULTURAL

Existen muchas formas de ejercitar la capacidad para captar y para seleccionar las respuestas pertinentes en un proyecto de investigación cultural. Hay medios que se trasladan en un espacio que va desde un extremo muy racional hasta otro que pone el énfasis en recursos que acentúan la intuición. Los medios muy racionalizados corren el riesgo de generar una simple montaña de datos empíricos, así como unas esquemáticas redes de causalidad. Los métodos intuitivos, por su parte, también corren el peligro de contaminarse con una atmósfera muy especulativa que no siempre puede articularse con la realidad concreta. Toda mejora en la enseñanza implica cambio y adecuada organización en la administración. Es por ello que ésta debe establecer objetivos claros y una política educativa que responda a las necesidades y aspiraciones del desarrollo nacional y científico, orientado hacia mejor uso de los recursos humanos para el bienestar de todos los miembros de la sociedad. En el presente trabajo les traigo un conjunto de ideas y meditaciones que arrancan de los estudios realizados en la Fundación Getulio Vargas (Brasil, Río de Janeiro), sobre Administración de Proyectos Culturales, así como de mis diversas actividades en el campo de la administración de lo cultural. La elaboración o administración de un proyecto de investigación cultural debe ser el conjunto de informaciones útiles y objetivas articuladas de forma metodológicamente satisfactoria y formando un contexto armónico y coherente, tan simple y conciso en cuanto sea posible, para fundamentar una decisión sobre la conveniencia de utilizarse determinado proyecto investigativo. En sentido estricto, un proyecto es cualquier propósito de acción definida y organizada de forma racional. De esa forma, el proyecto corresponde a un conjunto de informaciones sistemáticas y racionalmente ordenadas que nos permiten estimar los costos y beneficios de un determinado proyecto de investigación, vale decir, las ventajas y desventajas de utilizar recursos para la creación de nuevos medios de producción o para el aumento de las capacidades o mayoría de rendimiento de los medios de producciones existentes. Desde el punto de vista social, el proyecto considera los costos y beneficios sociales de la utilización de recursos de comunidades en la producción de determinados servicios. El proceso de elaboración de proyectos tiene gran importancia como instrumental técnico-administrativo y de evaluación económica, tanto del punto de vista privado como del punto de vista social. Es de mayúscula importancia significar que el estudio de mercado, juntamente con el estudio de localización, constituyen el punto de partida para la elaboración de la mayoría de los proyectos. En la medida en que se considera el proyecto sólo que las justificativas de un programa de producción, tórnase evidente que el dimensionamiento del mercado representa necesariamente una primera aproximación para que se establezcan los límites adecuados o las condiciones óptimas de ese programa. De lo anteriormente esbozado se colige que en un proyecto de implementación cultural, ha de tener un tratamiento digno, pues a lo cultural no debe considerársele como objeto de lujo, ni fenómeno aislado de la realidad socio-económica que le rodea, sino, por el contrario, fundamental y consustancial con los procesos productivos y la organización socio-política de los pueblos. De ahí que los planificadores en la actualidad ya no estudian sólo los aspectos económicos y sociales del desarrollo de las naciones, sino que conciben a este como una totalidad compleja en la que junto al estudio del desarrollo económico, social y político, se integró el concepto de "desarrollo económico cultural", siendo esto un factor de importancia en el avance general de los pueblos. Es obvio que antes de entrar concretamente en el estudio o elaboración de proyectos de investigación cultural, se impone responder esta pregunta: ¿Qué es la investigación? La investigación es un conjunto de procedimientos a través de los cuales se recopilan, ordenan y analizan informaciones primarias, las que contribuyen al adelanto de la ciencia desde un doble aspecto: primero, fortaleciendo los conocimientos existentes sobre una problemática específica, mediante la verificación y comprobación de hipótesis; y segundo, ofreciendo nuevos conocimientos de la realidad estudiada, los cuales son resultados de la elaboración lógica al trascender la simple experiencia sensible. De ahí que la investigación sea una exploración, empero no una exploración cualquiera, sino una exploración sistemática que parte de premisas teóricas, lo que nos permite delimitar variables y elaborar hipótesis como guías permanentes del proceso investigativo. Además de la sistematización de la investigación, ésta debe ser objeto de una exploración experta, lo que implica necesariamente que el investigador debe tener suficiente dominio de los instrumentos teóricos, metodológicos y técnicos que le permitan enfrentar adecuada y correctamente la implementación de la labor investigativa. El investigador debe partir siempre de un criterio claro, de una concepción definida, como sería el caso del reconocimiento de la materialidad del mundo y su existencia objetiva. La investigación como actividad humana surge cuando se presenta un problema que debe ser resuelto. Sin embargo, todo problema que se presenta no entra en el campo de lo científico social, si para su solución no se emplea el método científico, y sólo será social si su campo de investigación es la sociedad. Tan pronto el investigador determina el problema y define los objetivos, se procede a un rastreo de fuentes y antecedentes relacionados con el tópico en cuestión, hasta alcanzar una visión amplia sobre la problemática; entonces se da inicio al examen del problema planteado, analizando los hechos conocidos experimentalmente y las conclusiones inferidas de razonamientos válidos, procurando que quede enteramente definido y que contenga explícitamente la posibilidad de ser resuelto. alcanzadas estas y otras características previas, el investigador elabora lo que se denomina el proyecto; y consiste en la planificación de diferentes etapas que comprende la investigación y que serán puestas en ejecución, las cuales dependen de las mismas características de la investigación o estudio a realizar, así como de los fines y propósitos de la misma. Son etapas o fases que sirven de guía para la ejecución del trabajo, y sin las cuales el proyecto deja de ser tal. Esas fases pueden variar de uno a otro investigador, sin embargo coinciden en aquellas que son imprescindibles a la elaboración del proyecto. Es harto conocido que existe una diversidad de modelos de proyectos investigativos, debido a que no hay una reglamentación absoluta o definitiva al respecto. Para proyectos específicos podremos identificar un mayor o menor número de fases o etapas de acuerdo con la mayor o menor complejidad de su elaboración o análisis.
De modo general podemos distinguir como etapas principales:
a) Estudios preliminares.
b) Anteproyecto.
c) Proyecto final o definitivo.
d) Montaje y ejecución (colocación en funcionamiento).
e) Funcionamiento normal.
Consideramos aquí, como estudios preliminares, las investigaciones exploratorias de carácter bastante profundo o superficial en torno de la idea inicial de un proyecto. Los trabajos de esa etapa se desarrollan principalmente en base de consultas a técnicos, órganos de clase, empresas de consultoría e instituciones que tengan que ver con el proyecto referido. Es importante, en ese particular, identificar proyectos similares ya elaborados en el pasado y no ejecutados por motivos diversos, y analizar las experiencias anteriores. Ya el anteproyecto corresponde a un estudio más sistemático de todos los aspectos que deberán integrar el proyecto final, empero no se dan todavía suficientes énfasis a los aspectos de ingeniería. De un modo general, puédese considerar anteproyecto al estudio que permite una apreciación de las ventajas y desventajas de una decisión de investigación. El ante-proyecto es necesario porque la elaboración del proyecto final implica casi siempre costos elevados (dinero, esfuerzo, sacrificios, etc.), y puede no ser convincente avanzar en los estudios si existen obstáculos y problemas que aconsejen la no ejecución del proyecto. En la fase del proyecto final, todos los aspectos tienen que ser esclarecidos: Tórnase necesario organizar completamente la empresa de estudio que se inicia, estableciendo y definiendo responsabilidades para la ejecución y realización del mismo. La etapa de montaje y ejecución del proyecto (o colocación en funcionamiento, período de implantación) corresponde a la fase de ejecución en la investigación prevista, hasta que el conjunto productivo esté ya en condiciones de funcionamiento normal. A propósito le expondremos la tabla de contenido o pasos que deben ser contemplados en cualquier proyecto de investigación cultural a emprender:
1. Marco Referencial.
1.1. Marco Teórico.
1.2. Antecedentes Nacionales e Internacionales.
1.3. Lineamientos de Política.
2. Descripción del Proyecto.
2.1. Identificación.
2.2. Justificación.
2.3. Objetivos.
2.4. Productos.
2.5. Beneficiarios.
2.6. Estudios previos.
2.6.1. Diagnóstico: Conclusiones y Recomendaciones.
2.6.2. Localización.
2.6.3. Tamaño.
3. Ingeniería del Proyecto.
3.1. Proceso de acción.
3.2. Demandas de espacio físico y equipo.
3.3. Demandas de recursos humanos.
3.4. Demandas de recursos materiales.
3.5. Demandas de servicios a terceros.
4. Aspectos Organizacionales y Operativos.
4.1. Matriz de estructura lógica.
4.2. Estructura organizacional del proyecto.
4.3. Flujograma de operación.
4.4. Programación presupuestaria.
4.4.1. Presupuesto.
4.4.2. Fuentes de financiamiento.
Por otro lado, los estudios e investigaciones relacionados con varios aspectos de los proyectos, pueden ser realizados a diferentes niveles y profundidad; el grado de perfeccionamiento o profundidad a que debe ser elevado el estudio inicial de cualquier aspecto del proyecto dependerá de la relación entre el costo adicional de las nuevas investigaciones, y el beneficio marginal obtenido en términos de mayor confiabilidad o seguridad de análisis y previsiones más refinadas. La forma de ordenamiento de esos aspectos en el proyecto es hasta cierto punto irrelevante. Lo fundamental es que las diferentes partes sean coherentes y perfectamente compatibles entre sí.

CENTRO DE DOCUMENTACION E INFORMACION CULTURAL

Al parecer el Proyecto Centro de Información Cultural, que se inscribe en el Programa Nacional de Desarrollo Cultural, es como un intento de diálogo entre la administración y lo cultural. La información constituye un elemento decisivo, básico en la formulación de políticas, planes y proyectos culturales que desarrollan las acciones de conservación, investigación, promoción y difusión de las actividades culturales que permiten no sólo el conocimiento de la realidad social, sino también sus demandas y formas de atenderlas. En el ámbito de la información, al igual que en las diferentes áreas del conocimiento, cantidad y calidad son dos elementos igualmente válidos, pero diferentes. Para una unidad de información es importante mantener una cantidad de material bibliográfico suficiente para satisfacer las necesidades de consulta de todos los usuarios. Sin embargo, de la calidad de los documentos que se reciban en el Centro de Información -y que se procesen para su ulterior recuperación- van a depender la calidad y oportunidad de la información que obtengan los usuarios. La cantidad de documentos que se encuentre en una unidad de información va a estar, en gran medida ligada a los recursos financieros que ella, o la institución en la cual está inserta, posea. La documentación es una actividad que consiste en saber cómo y dónde encontrar información y cómo entregarla a las personas que la necesitan, no es necesariamente coleccionar documentos. Es el arte de seleccionar procesar aquellos documentos que son de máximo uso, ya que la información está contenida principalmente en documentos. La calidad del material ingresado a la unidad o centro de información no sólo depende del material publicado sobre el tema, sino que, principalmente, de criterios claros y accesibles tanto de selección de material bibliográfico para la adquisición como de la selección de documentos para el ingreso a la base de datos u otro sistema de procesamientos. Pienso que es importante significar, en conformidad con la ley, que la constitución política de nuestro país, República Dominicana, reconoce el derecho a la educación y a la cultura como inherente a la persona humana. Así mismo la Declaración Universal de los Derechos Humanos señala en su artículo 27, inciso primero: "Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y de la participación en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten". Entonces los Estados tienen la responsabilidad no sólo de satisfacer las necesidades fundamentales de la población, sino el desarrollo integral del ser humano, que implica garantizar el derecho a la recreación, a la creación intelectual, a la información y a la convivencia solidaria con todos los pueblos. Es necesario tomar en consideración a la cultura como una dimensión fundamental de desarrollo, aunque ella no tenga como objeto la producción de riquezas, ganancias y/o consumo, pues sus actividades financiadas no deben ser vistas como un gasto, sino como una inversión. Para el desarrollo cultural y nacional se requiere de un proceso continuo de creación de conocimientos, en un ambiente socio-cultural orientado positivamente hacia las ciencias y la utilización de las tecnologías, con recursos de información, infraestructuras, financiamientos y organizaciones capaces de ser utilizadas por un conjunto de profesionales especializados y por la sociedad en general. Un centro de documentación e información cultural, plantea para las ciencias sociales y para las técnicas de recuperación, la posibilidad de enfrentar un trabajo conjunto aportando cada una de ellas elementos de complementariedad. ¿Qué es lo significativo en lo cultural, y que sea susceptible de convertirse en objeto para un Centro de Documentación e Información? Se han escogidos grandes campos temáticos que si bien no dan cuenta de lo que es la cultura en términos muy generales, se están tratando de captar elementos testimoniales que la misma cultura genera, en razón de métodos y en búsqueda de delimitar, se recurrió a las divisiones con que operan los organismos internacionales y nacionales, tales como: patrimonio cultural, cultura artística, industrias culturales y manifestaciones socio-culturales. Por ejemplo, un museo documental como centro de acopio, es una herramienta y un objetivo inmediato; las técnicas de recuperación de información debe nutrirse de contenidos metodológicos de las ciencias para las cuales están trabajando. Dicho en términos más rigurosos, la información la debe manejar el especialista que posteriormente la va a manipular. Un centro de información, sea cual sea su tamaño, debiera aspirar a ofrecer funciones básicas de servicios de preguntas y respuestas, mantener un depósito de documentos editados por su institución. Servicio de referencia basado en la literatura de la especialidad, actuar como un punto focal de diseminación de información seleccionada. La base técnica de los probados centros de documentación e información servirán de soporte a este proyecto cultural, trabajándose desde la captación y definición del tipo de documento como garantía que procura el fin y objetivo propuestos. Los organismos de cooperación internacional, de los cuales forma parte el país y los otros países latinoamericanos, han venido impulsando el desarrollo de los servicios de documentación e información en los diversos campos programáticos de trabajo. El acceso y la efectiva utilización de dichos recursos, junto con la información económica, social y cultural constituyen uno de los principales mecanismos para acelerar el proceso de desarrollo. Es pertinente que el proyecto Centro de Información (CEDICUL) se convierta en un componente del sistema nacional de información cultural como subsistema nacional de información que puede crearse en el país, permitiendo construir un acervo informativo sobre la situación cultural nacional. Este proyecto Centro de Información Cultural debe poseer en la tabla de contenido de estudio para la conformación del mismo, marco referencial: antecedentes nacionales e internacionales, lineamientos de políticas culturales. Descripción de proyecto: Identificación, justificación, objetivo, propósitos, producto, beneficiario, localización y tamaño. Ingeniería del proyecto: Demandas de espacio físico y equipos, recursos humanos y materiales. Aspectos organizacionales y operativos. Presupuesto: Fuentes de financiamientos. En suma, el Estado, a través de la Secretaría de Cultura, tiene la voluntad, la decisión política de asumir el papel protagónico en la creación de un centro de documentación e información cultural, así como la defensa y conservación del patrimonio histórico, monumental y artístico del país.

CREACION ARTISTICA DOMINICANA

En el campo de la creación artística, la política cultural debe estimular la aparición de nuevas obras capaces de expresar en su rica y multifacética variedad y con clara concepción humanística los múltiples aspectos de la vida dominicana, de un arte que no ignore ni margine la realidad, las circunstancias de nuestra vida social, la historia heroica de nuestra patria, sino que la exprese en toda su complejidad y riqueza, con la más elevada calidad, y que también estimule la labor de los escritores y artistas, contribuyendo cada vez más a la estimación debida de su producción y al reconocimiento de sus valores. La mejor fuente de lo nuevo en a producción artística en nuestras condiciones se halla en la esencia misma del pueblo, que son los mayores creadores de los bienes de nuestra cultura, cuya frecuencia y vitalidad se asientan en la certeza científica de la perfectibilidad del hombre, así como en su futuro inexorable de bienestar y felicidad, en el optimismo, la fraternidad y solidaridad que resultan de un nivel más elevado de desarrollo social. El arte presupone, como condición de su desarrollo, una alta calidad ideológica y técnica, no la imitación servil de la herencia cultural, sino su revalorización y continuidad. Esto presupone también la experimentación, la búsqueda de nuevos caminos expresivos en nuevas obras artísticas que se incorporen al devenir, búsqueda y obras que entran en el proceso social de la evolución progresiva del arte. La sociedad dominicana requiere de un arte que a través del disfrute estético contribuya a la educación del pueblo. El carácter generalizador y educativo del arte es un factor de gran importancia para impulsar y contribuir a fortalecer lo nuevo que surge en los hábitos nuevos de vida y trabajo en la sociedad, lo que no implica limitar el papel del arte y la literatura a una función didáctica, digno de reconocimiento de sus grandes posibilidades de formación y transformación del hombre. De la madurez del artista, de su talento y maestría, del grado de su formación ideológica, depende en mucho el resultado de su trabajo creador, el valor y la trascendencia de su obra. Es necesario propiciar y estimular el estudio sistemático de los escritores y artistas, ampliar las posibilidades de que se conozcan y profundicen en los problemas reales de la construcción de una nueva sociedad en nuestro país, de que penetren en la esencia de los fenómenos sociales con su trabajo creador para que contribuyan eficazmente con su obra artística al desarrollo socio-cultural de nuestra nación. La cultura nacional popular progresa constantemente y busca los medios expresivos más adecuados al contenido de la vida del hombre. Lo decisivo en nuestro arte es lo que expresa, las nuevas evaluaciones que hacen posibles las necesidades artísticas reales que satisface las perspectivas del futuro que interpreta y acerca. El arte es una de las vías principales del conocimiento, que utiliza para ello la apreciación estética con el fin de indagar y expresar la realidad por caminos propios. La creación artística y literaria debe reflejar la problemática de la vida social e individual, con ello ensancha y precisa, dignifica y enaltece el campo creativo, al tiempo que su función contribuye a la tarea educadora, constructiva e impulsora de las metas que se traza el hombre nuevo de nuestra sociedad. La superación ideológica, técnica y profesional de los trabajadores de la cultura, por su incidencia en el trabajo artístico demanda así mismo atención primaria para el logro de los objetivos deseados. Pienso que es importante expresar que la opresión en que hemos vivido (trabajadores, sectores populares, etc.) durante siglos y la monopolización de la cultura por las clases dominantes son el origen de las diferencias de los niveles culturales. Los valores culturales y la creación intelectual y científica debe ser de beneficio universal. Muchos países como el nuestro, subdesarrollados, muestran una vitalidad potencial para el desenvolvimiento acelerado de la cultura y la educación, empero carecen de recursos para el disfrute de esos beneficios. Entonces debemos propugnar por fórmulas que posibiliten a todo el pueblo el más amplio acceso a la cultura y la ciencia. Nuestra prensa escrita, la televisión, el cine y los diferentes medios de comunicación deben apoyar el trabajo de los escritores y artistas, destacar a los que sobresalgan por sus méritos y difundir sus obras y actuaciones, de modo que puedan ser conocidas y estimadas por nuestro pueblo. En consecuencia, a dedicarse una atención mayor a la vida artística y literaria en los medios de difusión, que contribuyan a la elevación del clima cultural del país.

ANIMACION SOCIO CULTURAL Y SU PERTINENCIA EN EL QUEHACER ARTISTICO

La acción socio-cultural promueve y facilita el desarrollo de las manifestaciones artísticas en las diversas instituciones y grupos de las comunidades del país.
Mediante estas actividades artísticas, se pretende que todos los actores tengan la oportunidad de expresarse creativamente, manifestando ese mundo de ideas, valores y forma de ver e interpretar las cosas.
El rol del animador socio-cultural y del animador-docente integrados en la escuela, se constituyen en agentes de desarrollo artístico de su comunidad. Ambos, por su propia naturaleza, son sensibles a la realidad artístico-cultural local, aprecian y conocen las necesidades de este ramo de su entorno, de modo que, por diversas vías y especialmente mediante las relaciones y vínculos establecidos con otros agentes y entes culturales, buscan respuestas a las necesidades y demandas.
De lo que se trata es de encontrar el modo de lograr que el individuo sea capaz de participar en la sociedad con una conciencia crítica frente a un conjunto de creencias, sistemas de valores éticos y morales, y prácticas propias del contexto socio-cultural en el cual se desarrolla.
De lo que se trata es de promover, estimular y canalizar la participación popular en las actividades artístico-culturales, intentando lograr más que la realización de una "oferta cultural" desde arriba, promover una "demanda cultural" desde la misma gente.
Es aquí donde la animación socio-cultural como forma de promover la participación activa de la comunidad en el hecho artístico-cultural adquiere toda su significación como práctica cultural.
El animador socio-cultural, el animador-docente es quien en el ámbito artístico de su comunidad, grupo o escuela realiza, entre otras funciones, las siguientes :
• Organiza, coordina, gestiona, promueve y sistematiza la actividad artística escolar en su relación con la comunidad, y viceversa.
• Detectar, junto al docente del área artística, los intereses y capacidades sobresalientes de los alumnos y buscar los medios adecuados para guiarlos.
• Promueve la producción y participación artística de los jóvenes en los talleres vocacionales de la comunidad y la escuela.
• Inicia, fomenta, coordina, organiza, proyecta el trabajo artístico escolar en la comunidad, y viceversa, mediante eventos programados.
• Proyectar manifestaciones artísticas de naturaleza popular de la comunidad, así como establecer vínculos con artistas, grupos, asociaciones y otros colectivos artísticos locales.
• Coordina y organiza visitas educativas a instituciones de arte y cultura (Plaza de la Cultura, museos, galerías, salas de conciertos, etc.).
• Programa, organiza y coordina exposiciones de artes plásticas.
• Programa y promueve presentaciones artísticas de la diferente vertiente del arte.
En suma, la animación socio-cultural y su pertinencia con el quehacer artístico, promueve y difunde el desarrollo de las diversas manifestaciones de arte de la comunidad. No se trata ya de difundir obras culturales que enriquecen el conocimiento y la sensibilidad de la gente, sino de promover y favorecer la propia expresión en lo artístico, lo musical o literario.
Lo que importa es que la gente se exprese y, a través de su manifestación artística plantea su modo de ver la realidad y de interpretarla.
Actividades que favorecen la expresion y la creatividad artistica amateurs ( no profesionales ) { Musica
Teatro, titere o marioneta
Poesia{ poesia coreada
Danza-Ballet
Canto
Fotografia
Pintura, Escultura, Grabado, Dibujo-Caricatura, Ceramica, Macrame, etc.
Es en estas manifestaciones artísticas antes señaladas, en donde se expresan las concepciones, interpretaciones, valores, problemas e ilusiones que existen en individuos y colectividades.
El arte popular es producto del saber del pueblo y es reflejo también de su forma de ver la realidad, de ahí que sea, a la vez, una forma de memoria colectiva de diferentes momentos de su historia.

martes, 14 de agosto de 2007

ANIMACION SOCIO CULTURAL ORIENTADA HACIA LA INFANCIA Y SU ARTICULACION EN EL NIVEL INICIAL DE LA EDUCACION DOMINICANA

La imperiosa necesidad de una incorporación más amplia de la niñez a las actividades de la cultura, se presenta como una de las prioridades nacionales más destacables.
Es el niño la principal materia prima del proceso educativo a nivel mundial y ha sido incorporado por los programas oficiales al proceso de educación formal, empero no se ha tomado en cuenta su desarrollo sistemático dentro de una planificación cultural que hagan de esos niños un ente completo y dinámico con ideas precisas de su propio entorno, de sus valores y de las características que lo diferencian como dominicano, de otros niños del universo.
Pienso que es harto conocido que es en la infancia en donde el arraigo de las actitudes conforman una personalidad tanto en lo psíquico como en lo cultural.
La animación de la niñez se basa en un principio, en la preocupación de completar la obra de la escuela con una acción social que mejore la formación de los niños, su salud y su calidad de vida.
Ahora, se agrega a este objetivo primario la aspiración de que los niños se eduquen de una manera integral, no solo instruyéndose, contribuyendo a que se formen una escala de valores, estimulando su capacidad de convivir socialmente, y por supuesto, su coparticipación, a través de una distribución de su tiempo de distracción y ocio. Por ser niños los sujetos de esta animación, se procurará también que las actividades que se realicen produzcan alegría y entusiasmo.

Los centros culturales, las escuelas por sí mismas sólo aportan una cuota del carácter formativo, el hogar, la educación paterna o familiar, los módulos cotidianos producidos a través de mecanismos como la televisión, el cine, la radio, etc., son una parte importante en la formación de los niños dominicanos.
En el nivel inicial, mediante el proceso de construcción de conocimientos los niños desarrollan valores, actitudes y capacidades, fundamentados en la relación armónica que debe existir entre el niño y su medio físico ambiental y cultural para sentar las bases de un proceso de socialización óptimo.
El aprendizaje en la educación inicial parte de la organización de diversas actividades y prácticas educativas cotidianas.
En este nivel se manifiesta la mayor incidencia en la conformación de la personalidad y juegan un papel sumamente importante "las actividades lúdicas", buscando con ésta desarrollar en el niño mediante el juego y la recreación el desarrollo integral de la personalidad, el sentido estético y otras potencialidades.
En la experiencia de la educación inicial se favorecerá, entre otros métodos:
a) Observación de la actividad de los adultos y opiniones sobre las mismas.
b) Paseos y excursiones.
c) Juegos de roles y de imitación de voces y sonidos.
d) Acciones sencillas de limpieza, cuidado y embellecimiento del entorno.
e) Asistencia y participación en eventos culturales de la comunidad.
f) Capacidad psicomotora.
Es oportuno señalar que el docente-animador y/o animador socio-cultural es el facilitador, organizador, guía y promotor de las actividades de formación, educación y expresiones culturales en la escuela-comunidad.
Función de la animación socio-cultural en el nivel inicial.
El nivel inicial tiene la responsabilidad de entender cuáles son las necesidades básicas y los intereses de los niños en los diferentes períodos de su desarrollo, entender los problemas fundamentales del crecimiento, planear una vida escolar que fomente el desarrollo y la dirección de sus propias potencialidades, propiciar un ambiente que rescate la vida humana.
Entonces, la animación socio-cultural como práctica socio-pedagógica tiene como función mayúscula desatar procesos de participación socio-cultural dentro de la escuela con los alumnos como agentes activos de su desarrollo.
La escuela dominicana debe sensibilizar y facilitar los conocimientos en torno de aquellos elementos de la cultura hasta ahora ausentes en el modelo educativo actual, permitir al sujeto nacional comenzar desde la educación inicial, a conocer su identidad individual y social para poder consolidarse en el presente y proyectarse hacia el porvenir.
Vinculación centro educativo/comunidad en el nivel inicial.
Como hemos podido observar en una rápida revisión histórica, el nivel inicial en la educación dominicana ha estado presente en muchas décadas y su devenir histórico ha coadyuvado a sentar las bases para que en la actualidad incida en la creación de unas estructuras menos fragmentadas donde la profundización sobre los procesos individuales, colectivos y metodológicos den respuestas a las grandes expectativas y necesidades de la población infantil.
En este nivel inicial los aprendizajes significativos parten precisamente de los intereses y necesidades de los niños. La comunidad o entorno cercano es fuente de esos intereses y necesidades.
Esa población infantil se va formando a partir de las múltiples experiencias vividas dentro y fuera del centro educativo. Esta relación hace necesaria una articulación donde la comunidad se vincula activamente a la cotidianidad del centro, se convierte en el contenido permanente para construir procesos y experiencias significativas.
Como la escuela combinará coherentemente las cuestiones universales asociadas a la cultura con nuestra realidad concreta, debe haber una estrecha relación con la comunidad.
Empero, para una real y efectiva vinculación centro-educativo-comunidad, y viceversa, hay que encaminar esfuerzos para la transformación de la escuela en un verdadero centro cultural donde todas las manifestaciones asociativas, sociales, artísticas, culturales, recreativas, deportivas y de religiosidad popular de la comunidad, sean acogidas como una parte legítima del quehacer educativo del sistema.
Organización del nivel por ciclos.
Partiendo de las características y necesidades del proceso de desarrollo del niño, este nivel se organizará en tres ciclos, desde los cuales propiciará la integridad y la continuidad del proceso.
En el primer ciclo se acoge una población de 0 a 2 años, esta población inicia su proceso educativo en el marco familiar y luego se integra al marco institucional.
En este ciclo se pone énfasis en la satisfacción de las necesidades básicas relacionadas con la dimensión afectiva y física, tales como: la confianza, la seguridad, la alimentación, etc., fundamentales para el desarrollo personal y social.
El segundo ciclo comprende una población de niños de 2 a 4 años, que se integran en este período al proceso educativo dentro del marco institucional.
En este ciclo se enfatiza el desarrollo del lenguaje, y una mayor conquista de su autonomía como parte del proceso de socialización, así como un desarrollo físico que implica movimientos más seguros y coordinados.
El tercer ciclo, que es el último del nivel inicial atiende la población de niños de 4 a 6 años de edad.
En este ciclo se continúa potencializando el desarrollo integral desde las múltiples experiencias anteriores, poniendo énfasis en una mayor comprensión de su medio natural, social y cultural. Es en este período donde se inicia el desarrollo moral.

PRACTICA DE LA ANIMACION SOCIO CULTURAL

La cultura en sus múltiples manifestaciones, de política social, de lucha contra la pobreza, de promoción de los valores de la identidad nacional constituyen una base para la nacionalidad y resulta indispensable para el logro de este propósito la incorporación y participación de la gente en las actividades de la cultura como prioridades nacionales propias de la sociedad dominicana.
Es precisamente la gente, la principal materia prima del proceso educativo y cultural que lamentablemente no se ha tomado en cuenta su desarrollo sistemático dentro de una planificación cultural que haga de ese ente un ser completo y dinámico, con ideas precisas de su propio entorno, de sus valores y características.
La animación socio-cultural es la realización más significativa de cara a promover una cultura de participación, de energía creadora vinculada a la edificación de una nueva sociedad. Porque según la concepción que se tenga de la cultura, se derivan implicaciones políticas, pedagógicas y operativas muy diversas.
Visto de esta manera la animación socio-cultural es el conjunto de técnicas y prácticas sociales que tiene como objetivo el desarrollo de la capacidad creativa de los sujetos en busca de su crecimiento y participación en los procesos socio culturales de una sociedad dada.
La pérdida de aspectos esenciales de la identidad cultural, el rápido proceso de inversión de valores esenciales a través de una acelerada transculturación, la falta de fe en la persona, en el grupo, en la acción organizada y la viabilidad de un proyecto auténticamente nacional hacen de la animación socio-cultural una necesidad, sobre todo si la unimos a la definición de la UNESCO: "Animación socio-cultural, es el conjunto de prácticas sociales que tiene por finalidad estimular la iniciativa y la participación de las comunidades en el proceso de su propio desarrollo y en la dinámica global de la vida socio-política en la que están integradas".
En una gestión cultural global, ciertamente en el proceso gerencial se asocia con la acción de liderizar y dirigir iniciativas a partir de la armonización de la planificación, de la organización y de la evaluación.
Estos tres subprocesos consisten en:
1°) Planificar: que es ver la realidad, visualizar sus posibilidades y establecer las acciones para reducir la brecha entre lo que se es y lo que se desea ser.
2°) Organizar: comprende dividir el trabajo, definir responsabilidades y asignar recursos.
3°) Evaluar: que significa precisar indicadores de calidad, mantener un continuo seguimiento para reordenar en la marcha.
Los tres en el fondo, responden a ideas análogas, como son la capacidad de influir en los demás, la facilidad de lograr ayuda y la potencialidad de comprometer a la gente en favor de la misión, visión y valores de una empresa.
Considerar pues, que la animación socio-cultural es algo relativamente nuevo en nuestro país, sería un tanto erróneo, ya que hay diversas muestras de esta vertiente en la práctica de los clubes barriales, partidos políticos, universidades y hasta podemos remontarnos al período de la conquista de la Independencia Nacional, poniendo ejemplos de sociedades como la Trinitaria y la Filantrópica. Hay que apoyarse en el pasado, aprendiendo de la gente, de sus desilusiones y de sus esperanzas para construir un mejor futuro.
La animación socio-cultural no es solamente una técnica socio-pedagógica para ser utilizada por los trabajadores de la cultura, sino también un instrumental cotidiano para los sectores oprimidos de la sociedad. La práctica de la animación socio-cultural debe formar parte intrínseca de proyectos sociales globales y la misma debe concebirse en el contexto de una política cultural general y de las acciones culturales complementarias que le son inherentes. Como procedimiento de lucha ideológica, expresado en formas y métodos de trabajo, como conjunto sistematizado de apropiación y participación de los significados culturales, la animación socio-cultural tiene la ineludible responsabilidad de contribuir a la educación y formación ideológica y cultural de los sectores populares. Para Ezequiel Ander-Egg, la participación cultural que promueve la animación socio-cultural no es un lujo o una simple actividad adicional; se trata -según establece- de una tarea fundamental para que cada hombre del pueblo sea capaz de :
• Informarse, para poder tener la visión y conciencia personal de su situación social, cultural y política.
• Situarse, para comprenderse y comprender; comprenderse es captar las necesidades más hondas de su ser como persona, y comprender
es saber entender a su tiempo y su mundo; y esto va más allá de la información; se trata de situarse históricamente como parte de un proceso.
• Tomar posición frente a la realidad en la que se está inmerso y hacerse responsable de su propio destino.
• Movilizarse, es decir, ponerse en estado de liberación para poder expresar sus opiniones, y, en ese expresarse, ir descubriendo y comprendiendo cuáles son sus verdaderos intereses y cuáles son las causas que impiden realizarlos.
• Organizarse, para defender sus intereses mediatos e inmediatos y ordenar las acciones y actividades en función de la realización de un proyecto personal y colectivo de desarrollo humano y social.
• Acceder a la cultura, no sólo en sentido de adquirir saberes, sino también como asunción de un estilo de vida que suponga la reconquista de la vida cotidiana como ámbito de realización personal; la vida rebasa el aquí y ahora, pero se realiza en ese aquí y ahora de la existencia inmediata que es la vida cotidiana.
• Participar activamente como agente de transformación y protagonista de la historia, buscando soluciones vitales y creando nuevas relaciones sociales que sean una prefiguración de sociedad participativa. La animación socio-cultural tiene como objetivo final concientizar, organizar y movilizar al pueblo para transformarlo en agente activo de su propio desarrollo y de su rol histórico. Preconizar la participación activa y consciente del mayor número posible de personas en la realización del hecho cultural, no es un simple enunciado publicitario, presupone un compromiso de militancia con esa misma gente en la búsqueda de nuevas formas de vidas, de relaciones sociales cada vez más justas; implica el ejercicio inmediato de esa sociedad participativa y autogestionaria que aspiramos construir. Los rasgos que caracterizan la animación socio-cultural no están determinados por las actividades específicas que se realizan, sino por la forma de llevarlas a cabo. No se privilegia exclusivamente lo que se hace, sino el cómo se hace. Dice Ezequiel Ander-Egg, en lo referente a la confianza con la gente: "Quien no cree en las personas y sus posibilidades de transformación y crecimiento, quien no tiene esa fe y esa confianza, difícilmente puede ser animador comprometido y militante", y agrega: "Uno muere sin ser difunto, cuando pierde las razones para vivir", por lo que el animador debe tener confianza en que "Todas las personas, aún aquellas que están en condiciones infrahumanas, poseen capacidad para levantarse y salir de su situación. Y que si no lo hacen, es por falta de orientación y porque no encuentran razones para hacerlo". La mayoría de los trabajadores de la cultura de nuestros países coinciden en señalar una serie de características que debe poseer todo animador. Ante todo plantean que :
a) No puede animar quien no está animado;
b) No puede animar quien es incapaz de infundir animación; y,
c) No puede animar quien no cree que los otros pueden animarse.
Expondremos a continuación algunos de los rasgos generales que caracterizan a la animación socio-cultural :
• Es un medio idóneo para alcanzar fines particulares y generales. No constituye un fin en sí mismo.
• Es una cualificación necesaria a muchos oficios, profesiones y actividades.
• Se apoya en la investigación como procedimiento a través del cual se recopila, analiza y ordena informaciones sociales, para traducirlas en valor cultural elaborado.
• Es una metodología orientada preferentemente a propiciar procesos participativos en las actividades socio-culturales.
• La adecuación de la metodología a implementar en cada caso está determinada por la práctica y la conciencia real de la misma gente.
• Adopta una metodología basada en la participación, no en la imposición.
• Promueve la participación concertada con la gente, procurando aprovechar al máximo el potencial individual y colectivo para la solución de los problemas comunes.
• Con su propia práctica enseña que la cultura no es una cuestión ajena a la vida.
• Tiende a estimular y desarrollar la creatividad e iniciativas de todos los participantes involucrados.
• Transforma el público-espectador en participante-actor de su propio desarrollo socio-cultural.
• Actúa como catalizador que desata y anima procesos que corresponden a iniciativas de la misma gente.
• Requiere la presencia de un animador con suficiente vocación social y preparación personal.
• En ella no se practica la discriminación por motivos de edad, sexo y ocupación.
• Constituyen prácticas voluntarias que responden a necesidades insatisfechas en el marco de las instituciones existentes.
• Excluye el dirigismo cultural, la imposición de estilos culturales y la asignación de roles convencionales de inferioridad y superioridad.
• Promueve y acepta el pluralismo cultural, la autonomía de las organizaciones de base y de cada participante, así como el respeto a sus opiniones, ideas y valores.

ESCUELA NUEVA, COMUINIDAD Y ANIMACION SOCIO CULTURAL

Una nueva educación debe fomentar la participación de la comunidad en la escuela, sentando las bases para que los padres de familia, los trabajadores y otros grupos de la comunidad se interesen por el proceso educativo e intervengan activamente en la marcha de las escuelas participando aún en la elección de políticas de las mismas. Como se ve, esto nos remite al concepto de escuela abierta, entendida en el sentido de que los muros físicos son una mera delimitación espacial y que en realidad la escuela no es más que una parte especializada y formal de la comunidad. La relación centro educativo-comunidad se fundamenta en la comunicación o interacción de la escuela con la comunidad y contribuye a que el proceso de aprendizaje sea socialmente relevante. para que esto ocurra conviene utilizar los conocimientos de varias ciencias y disciplinas sociales y humanísticas, como son la sociología, pedagogía, psicología social, antropología, artes, música y literatura, que son el basamento teórico de la animación socio-cultural y que favorecen desde las diferentes áreas el nuevo currículum. Es preciso considerar también la cooperación de la escuela con todas las instituciones intermedias que se escalonan entre el hombre con su comunidad familiar, y el Estado con su comunidad nacional. Además, los sujetos de la comunidad se convierten en agentes importantes de su desarrollo educativo, económico y cultural. En esta dimensión interactúan alumnado, juntas de vecinos, líderes comunitarios, clubes barriales, organizaciones populares, sindicales, iglesias, ayuntamientos, etc., integrados para apoyar el centro educativo. Así todos juntos enfrentan la problemática de la vida académica, es decir, la aplicación y evaluación de políticas educativas y prácticas pedagógicas, mediante comités consultivos. A través de estas instituciones intermedias, la comunidad puede y debe contribuir con el esfuerzo educativo público. Todas estas instancias son legítimas y respetables en tanto y en cuanto implican un acto libre de elección y pertinencia. Sólo resultan nocivas si constituyen fuente de privilegios, discriminación, negocios o instituciones lucrativas. Lo dicho implica que los planteles particulares, que han venido realizando una importante labor, deben participar activamente como un esfuerzo y aporte de la comunidad en el proceso de renovación de la educación dominicana en todos los niveles. En una política de transformaciones estructurales la educación debe ir unida a una definida política científica, tecnológica y cultural para poder realizar saltos cualitativos en la curva de desarrollo, de tal manera que su aproximación a la curva progresivamente ascendente del desarrollo de los países adelantados sea más acelerada y por ende, haga desaparecer la relación dominación-dependencia. Pues la escuela preparará a los hombres y mujeres que han de vivir mañana en una nueva comunidad dominicana, de tal manera que puedan integrar esa nueva sociedad justa, humanista y libre que estamos decididos a formar. Debe hacerse comprender a los educandos que el crecimiento económico no bastará si cada uno de ellos continúa menoscabando éticamente, que el hombre como tal es el artífice de su desarrollo personal y comunitario, y que la forma como este desarrollo se realice dependerá de los valores que elija y de la decisión que tome de conformar según ellos su vida. La formación cívica del educando debe prepararlo para la transformación estructural que ha de producir la auténtica sociedad que el país necesita, sentando a su vez las bases de un sólido espíritu nacionalista que lo comprometa con todas las tareas que se realicen en el país para promover y defender su desarrollo integral. En el nuevo currículum de la educación dominicana, la inclusión de la animación socio-cultural en la escuela es un imperativo, empero, hay que reconocer que la integración de estas prácticas en nuestro rígido modelo escolar, significa una reorganización de la enseñanza de arte, literatura, lengua española, educación física, matemática, ciencias naturales, ciencias sociales, etc., que no pueden ser enfocadas con criterios de mera transmisión de conocimientos, sino dinamizando la creatividad y la participación colectiva de la escuela en su integración con la comunidad. La escuela y la comunidad en un programa socio-cultural han de tomar en cuenta aspectos como : • Conocer a través del proceso de investigación participativa las necesidades de la comunidad, contactando sus instituciones, organizaciones y grupos. • Promover la producción y participación cultural de los escolares a través de diversas formas, entre las que se pueden mencionar : - Círculos de estudios en ciencias sociales, ciencias naturales y matemáticas, coros de canciones y poesías, talleres literarios, grupos ecológicos, etc. - Desarrollar iniciativas de interacción, como "los pueblos y los barrios cuentan su historia", donde los escolares y miembros de la comunidad se reúnan para tratar acerca de la historia de ese lugar, a partir del relato de los mayores. Este tipo de actividad reforzaría áreas como historia, geografía, lengua española y ciencias de la naturaleza, a través de cuentos, poesías y pequeños ensayos, para mencionar sólo algunas de las posibilidades. Proyectar en la escuela las manifestaciones culturales de naturaleza popular a fin de fortalecer la identidad y poner en contacto a los estudiantes con los saberes de su entorno social, así como un conjunto de actividades que permitan observar y participar en eventos y fiestas de las comunidades: • Programa cultural dentro del calendario escolar. • Muestras y festivales interescolares representativos de los saberes y formas culturales de la comunidad. • Excursiones y paseos. • Exposiciones. • Convivencias entre la escuela y los representantes de la comunidad. • Encuestas y posteriores estudios para detectar necesidades, demandas e intereses de la comunidad como paso previo al diseño, planificación y ejecución de un programa de acción comunitaria, etc. La práctica democrática ya esbozada a través de la participación crea en las escuelas las bases para nuevos sujetos emancipados cuyas características deben ser, la de sujetos libres con concepciones de la realidad no impuestas por la tradición ni los medios de comunicación masivos, sino a partir de sus propias experiencias con respecto a la realidad, pues la pasividad sólo conduce al reforzamiento del conservadurismo y apatía, con criterios críticos y autocríticos propios que deben emitirse en libertad a fin de superar en el plano personal las diferencias, pues la acción debe ser guiada por la reflexión y el pensamiento y no sólo por la emotividad. En resumen, la nación dominicana debe encaminarse a un desarrollo de su capital cultural, visto no sólo como bellas artes y espectáculos, sino como modo de vida en el cual la identidad cultural sea principio y la democracia cultural búsqueda de un mejor vivir, una meta. Es un hecho de inequívoca verdad que la escuela de nuestros días, tal como está generalmente concebida y organizada, es un organismo inadaptado a nuestro tiempo, clara o vagamente se considera que la escuela no responde en sus resultados a las necesidades de la vida actual, no realiza como sería a desear, una función normal de formación de los hombres y mujeres de hoy para la vida de hoy, ni mucho menos para la adaptación a las condiciones de la vida compleja y cambiante de nuestros días. Los señalamientos del Plan Decenal caracterizando la actual situación escolar no pueden ser más explícitos: "La escuela dominicana no garantiza a los niños y los jóvenes la construcción de los conocimientos, valores y actitudes que requieren para su desarrollo multifacético, como sujetos libres, activos, críticos y conscientes para el mejoramiento permanente de su calidad de vida, la de su comunidad y sociedad". Pues el carácter de la escuela, el carácter de la educación, está en gran medida influido por el carácter y el espíritu de la sociedad que la mantiene. Entonces nos vemos en la imperiosa necesidad de reprobar la enseñanza formal, memorista, verbal, de nociones escolares previstas en programas de mera previsión informativa, desligada de los factores reales de la vida. El remedio está en cambiar gallardamente la enseñanza, de verbal en experimental, de retórica en científica para devolver al estudiante su inteligencia y cualidades.

CONSIDERACIONES SOBRE POLITICA CULTURAL EN REPUBLICA DOMINICANA

Dentro del ámbito intelectual dominicano la asunción del problema cultural ha ocupado un espacio de inequívoca marginalidad. La cultura, fuera del marco académico de las ciencias sociales, aparece como objeto accesorio, manejado de forma desigual por los distintos sectores sociales. La cultura bien entendida, más que el conocimiento específico de las artes, las ciencias y tecnologías, es el modo de vida prevaleciente en una sociedad. Esta consiste, en múltiples formas, en que un pueblo establece un sistema de supervivencia y de convivencia social en virtud de dos tipos de conductas en estrecha y constante relación dinámica: la adaptación al medio en que vive y la transformación de ese medio para ponerlo al servicio de los deseos y necesidades humanas. La concepción de la cultura como creación de un destino personal y colectivo ha de apoyarse en el pasado, pero sobre todo construyendo el futuro. La cultura de este modo entendida expresa el sentido del pasado actualizado en tradiciones vivas y en pleno desarrollo, marchando hacia las tareas de construcción de las nuevas actividades humanas. Lo sustancial es que el pueblo sea capaz de expresar sus propios valores enraízados en su condición histórico-existencial y de adquirir la formación fundamental que lo capacite para asumir un rol protagónico en la vida social, cultural, económica y política. De este modo, la cultura se convierte en lo que nunca debe dejar de ser; instrumento de afirmación de los pueblos y consecuentemente una permanente motivación para defender su libertad, así como su democracia cultural, asegurando que cada uno de los instrumentos y ámbitos necesarios para que con libertad, responsabilidad y autonomía puedan desarrollar su vida cultural. El desarrollo cultural supone una de las dimensiones que sirven para impulsar y medir el grado de evolución social de una colectividad, dimensión que es medida por el nivel de las potencialidades humanas de dicha sociedad, más que en las instalaciones físicas o en los recursos financieros disponibles, así como el nivel de acceso a los medios de consumir cultura y particularmente la igualdad de oportunidades. La situación cultural en República Dominicana se presenta como un panorama de imagen difusa, un cuadro que podría calificarse de acción cultural limitada, elitista, anacrónica e ineficaz. Empero, es nuestro reto modificar las presentes características hacia metas superiores. Entonces, de ello se colige que la concepción que se tenga de desarrollo cultural, se deriva en práctica de política cultural. La expresión política cultural comienza a utilizarse cuando la protección del patrimonio cultural, la calidad de la vida, de la creación artística y otros valores culturales aparecen como importantes para el desarrollo global de las sociedades y de las personas. En ese sentido, esto también influye de manera decisiva en la acción de los gobiernos, se va dejando de lado la idea de que la cultura es un hecho reservado a los sectores minoritarios de la sociedad, para ir pasando a una concepción de la cultura de todos. Consagrado en la declaración universal de los derechos humanos, señalado en el artículo 27, inciso primero: "Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y de la participación en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten". En la Conferencia Mundial Sobre Política Cultural, realizada en México en el año 1982, ésta fue definida por la UNESCO como "El conjunto de operaciones, principios, prácticas y procedimientos de gestión administrativa o presupuestaria que sirven de base a la acción cultural del Estado". Al hablar de política cultural ordenada, sistemática y no dispersa, es abordar una problemática plenamente nueva. Esta preocupación o actividad del Estado en materia cultural es un hecho relativamente reciente. Una prueba o testimonio de lo antes aseverado es la creación por Decreto 82-97, del Consejo Presidencial de Cultura como organismo deliberativo, con funciones de carácter gerencial y administrativo, con el propósito de coordinar, organizar, promover, supervisar y evaluar las iniciativas del sector cultural estatal y establecer las condiciones que conduzca a la formación de la Secretaría de Estado de Cultura. Pienso que este esfuerzo puede ser una apertura a la esperanza Debemos preconizar entonces una administración ordenada y eficaz para el logro de los objetivos, "fomentando un proceso de desarrollo cultural que mejore las condiciones de vida de la mayoría de la población, estableciendo los mecanismos e instrumentos institucionales que planifique, coordine y estime sus actividades culturales". Creo que el Estado tiene el papel determinante en la definición, orientación y difusión de la cultura nacional. Y tengo la certeza que es un punto que no está en discusión en ninguna parte del mundo, y le compete al Estado trazar la política cultural del país. Pues, si se quiere transformar toda la estructura de consumo cultural, hay que empezar por todo problema barrial, sectorial, popular; empezar desde la base, no se trata entonces de empezar desde arriba como una labor de simplemente otorgador de cultura. Por supuesto, que aquí hay una concepción vertical del proceso cultural, o sea, que la cultura está preelaborada y entonces hay que dársela a la gente para que la tome como una pastilla. No, lo fundamental está en permitir o dar los medios para que la creación cultural no siga estando en manos de una élite, sino que pueda realmente potenciarse en torno a los sujetos populares. De ahí que el problema de la cultura es más global, no es simplemente un problema de difusión de cultura lo que resuelve el problema cultural del país. Es una cuestión de transformar todo el sistema de producción, distribución y consumo cultural, no simplemente difundir una cultura creada. Todos estamos de acuerdo en que se necesita una coordinación de las actividades culturales y de las estructuras culturales oficiales. Lo que hay que definir cómo se van a coordinar las instituciones existentes, pues no se trata de demoler nada, todo lo creado es producto no sólo del esfuerzo individual de los intelectuales, de los trabajadores de la cultura, sino de un proceso en que han estado presentes todos los sectores del pueblo, que son los mayores creadores de los bienes de nuestra cultura. Pero por supuesto, hay que dejar autonomía a instituciones especializadas que en principio y muy a menudo, en los hechos están manejando cultura. Hay que dejarles su autonomía, y no solamente una autonomía programática, sino también una autonomía financiera. Así que la descentralización va a ser una de las prioridades de la política cultural del Estado. La Secretaría de Cultura no debe ser un organismo que vaya a dirigir o darle programa a todas las instituciones, sino un organismo que va a dar pautas, un organismo de especialistas a quien hay que referirse para la implementación de la política global del Gobierno y del Estado. En fin, es responsabilidad de los encargados de dirigir el accionar cultural del país y de los diferentes componentes de la totalidad social, desplegar un movimiento nacional que cree y difunda nuestra auténtica cultura, que exprese las aspiraciones de todos los sectores sanos del pueblo en marcha hacia metas que enfrenten el atraso, la ignorancia, la drogadicción y la alienación, y rechazar todo modelo o manifestación de subordinación cultural que impiden el avance y la felicidad de nuestra Nación.

GESTORES Y / O ANIMADORES SOCIO CULTURALES

La cultura y la educación son manifestaciones humanas y sociales que poseen connotaciones particulares que necesitan tratamientos especiales. La cultura bien entendida, más que el conocimiento específico de las artes, las ciencias y las tecnologías, es el componente fundamental para el desarrollo de una sociedad. Esta consiste, en múltiples formas en que un pueblo establece un sistema de supervivencia y de convivencia social en virtud de dos tipos de conductas en estrecha y constante relación dinámica. La adaptación al medio en que vive y la transformación de ese medio para ponerlo al servicio de los deseos y necesidades humanas. Desde esa perspectiva la cultura abarca las manifestaciones del patrimonio artístico, la lengua, las ciencias sociales, la política, las creencias y un conjunto de expresiones a las cuales el ser humano le confiere un significado. Lo sustancial es que el pueblo sea capaz de expresar sus propios valores enraízados en su condición histórico-existencial y de adquirir la formación fundamental que lo capacite para asumir un rol protagónico en la vida social, cultural, económica y política. La educación es parte de la cultura y la concebimos como un conjunto de mecanismos institucionales, formales e informales que aseguran la transmisión de los valores contenidos en la producción de cultura o saberes de una generación a otra. Es innegable que los componentes culturales, educativos y sociales han ocupado en el ámbito dominicano un espacio de inequívoca marginalidad, han estado subyugados a los modelos de desarrollo economicista y anacrónico. Y con ello en nuestra realidad se agigantan los índices de pobreza crítica con su secuela de descomposición social, etc. La cultura y la educación son ciertamente manifestaciones multidimensionales, sus orígenes, naturaleza y finalidades son sociales, históricas e ideológicas. Nacen en la sociedad, viven mediante los recursos que le ofrece la sociedad y se traspasan de una generación a otra para asegurar el destino de la sociedad. Haciendo un breve ejercicio de recordación histórica, podemos significar que la animación socio-cultural nace en Europa en la década de los años 60 como propuesta de trabajo comunitario. Su esfuerzo inicial era animar al individuo a participar en las tareas del arte, el turismo, la ecología y la educación, así como la recreación, con el fin de llenar las horas de ocio de la población. Años más tarde comienza a pasar algo similar en nuestro país. Con el ajusticiamiento del tirano Rafael L. Trujillo (1961) se generó un gran despertar de la conciencia política de la población dominicana. Esta nueva situación resultó favorable para la creación o formación de organizaciones y agrupamientos gremiales, políticos, sindicales y culturales, siendo los clubes deportivos y culturales las primeras organizaciones en formarse (1962-1963), los cuales rápidamente proliferaron por todos los barrios de la capital y algunos pueblos del interior. Esta estructura de organización popular fue la respuesta espontánea de la juventud inteligente dominicana. Muchos fueron los esfuerzos de los trabajadores de la cultura que a todo lo largo y ancho de nuestra media isla se ocuparon de investigar sobre nuestros valores, registrarlos, preservarlos y enriquecerlos, aumentando así nuestro patrimonio cultural que es la mejor herencia que una generación puede legar a la que sigue. Con el paso del tiempo los activistas culturales planteaban al sector oficial que asumiera la responsabilidad de tutoría que le estaba reservada. Es así como llegamos al feliz y necesario inicio del primer cuatrenio de vida de la Secretaría de Estado de Cultura, que dirige el Lic. Tony Raful, con la responsabilidad de diseñar una política de Estado en materia de cultura, elaborar, sancionar y ejecutar planes de desarrollo cultural, con proyectos y programas de las diferentes áreas, teniendo en cuenta, entre otros fines, principalmente el fomento de la creatividad en todos sus órdenes. La animación está referida a los procesos de comunicación, evaluación y la revisión de las normas establecidas. Estos tres aspectos son básicos, más aún, porque el diálogo permanente en el colectivo grupal es una fuente de enriquecimiento al igual que la evaluación permanente de las acciones, lo mismo que la revisión de si las reglas acordadas grupalmente están siendo cumplidas, o que haya que enmendar. En toda gestión cultural se precisa de mecanismos que posibiliten la ejecución participativa de las diversas tareas. Estos mecanismos están referidos a los equipos de trabajos, a las reuniones y otros medios que se acuerden en atención a las necesidades del equipo grupal, según el carácter en particular. El gestor y/o animador socio-cultural es aquél que contribuye a iniciar, fomentar, proteger, ayudar, promocionar, relacionar, promover, programar, planificar, financiar, gestionar, animar e intercambiar, etc., con participación de la gente. Lo que pretende la animación socio-cultural es descubrir las formas prácticas de enseñar a los sectores populares a estructurar, expresar y dinamizar sus experiencias y pensamientos dentro de un proceso de recuperación crítica de los auténticos valores del pueblo y la devolución sistemática de los mismos al pueblo. Una nueva categoría de animador, administrador o gerente plantea la necesidad de abordar los proyectos culturales de manera intersectorial. Las estrategias deben orientarse hacia el trabajo conjunto con áreas de medio ambiente, juventud, deportes y familia, ya que la realidad se nos presenta cada día más diversa y más compleja, en términos de la búsqueda de soluciones efectivas a la crisis que nos afecta a todos. Generalmente es el animador socio-cultural quien conoce como se desenvuelve la comunidad, cuales son sus necesidades, de ahí la importancia de brindarles las herramientas de trabajo a ese animador que muchas veces es dueño de un conocimiento maravilloso, producto del autoaprendizaje y experiencia. En estos momentos el animador es clave para el desarrollo de la comunidad, un reto impostergable.

CULTURA, IDENTIDAD Y GLOBALIZACION

Estamos en los inicios de un nuevo milenio, y como ocurre siempre en el umbral de los grandes cambios, profetas modernos, cientistas sociales y/o gerentes culturales, como se dice hoy, anuncian un orden mundial diferente que se caracterizará, según éstos, por procurar la participación de las grandes y pequeñas naciones en un proyecto conjunto de relaciones sociales, culturales y económicas al que se le ha llamado globalización o aldeanización del mundo. La globalización en la economía, las comunicaciones y las tecnologías no es un tema exclusivo de ellas, sino que también permea hacia lo social y cultural en sentido general, ejerciendo una significativa influencia en la cultura de los pueblos, transformando así las relaciones más cotidianas de los seres humanos de forma radical. La considerable cantidad de dominicanos que han emigrado fuera del país, y las repercusiones económicas y socio-culturales de este hecho, hacen del mismo un fenómeno trascendente dentro de nuestra contemporaneidad. Hoy podemos observar como la comunicación y el intercambio con otras culturas se ha incrementado en forma rápida. Es nuestro interés al situar estas nuevas nociones acerca de la identidad y marcos referenciales para definirla, hacer ver que la gran circulación migratoria en el mundo y en nuestro país, así como el acelerado desarrollo de la comunicación que ha hecho realidad la concepción del planeta como una "aldea global" y de interconexión, impone la necesidad de manejar el concepto y proceso de identidad bajo nuevas ópticas y bajo una concepción diferente a la tradicional, en sintonía con la realidad de hoy. Nuestra identidad no puede definirse ya por la pertenencia exclusiva a una comunidad nacional. El objeto de estudio no debe ser entonces sólo la diferencia, sino también la hibridación. Cuando menos, la noción clásica de identidad debe ser repensada. Si como se ha dicho, "La cultura es la máxima expresión de la identidad", y nuestras culturas locales se encuentran cada vez más mediadas por los procesos migratorios y por el formidable avance de la tecnología de la comunicación, entonces es de lugar que la identidad sea cada vez más transterritorial e híbrida. Esta transterritorialidad e hibridez no supone en nuestra consideración, la anulación de la especificidad que surge de la forma en que se combinan los diferentes elementos de la diversidad cultural, producto de procesos socio-económicos, socio-históricos y culturales, que han hecho posible la conformación de la nación dominicana y que permiten hablar con plena validez de identidad cultural y nacional propias. Entender la globalización, o bien la aldeanización del planeta tierra sólo en sus aspectos negativos, sería oponerse a la modernización, pues el desarrollo de un país no necesariamente debe enfrentar lo tradicional y lo moderno como un hecho inaplazable. Se puede transitar una política de desarrollo social, articulando las formas tradicionales de la cultura a nuevas categorías que impliquen bienestar social imprescindible para cualquier avance orientado hacia la lucha contra la pobreza y la exclusión cultural. Debemos estar bien claro que en todo este proceso de cambios culturales a que se ve abocada la humanidad, se presentaron diversas formas o manifestaciones de transculturización y resistencia, igual que en otros momentos de la historia vivida por la humanidad. Esa resistencia cultural no es otra cosa que una manifestación nacional y surge como respuesta al peligro de extinción de los que se consideran valores propios. La identidad de nuestros valores o expresiones culturales y populares de la nación estriban en la diferencia de concepción que se tenga frente al fenómeno cultural general y en la diversidad de los enfrentamientos de los actores con su propio medio. En las expresiones populares y folklóricas descansa gran parte de la personalidad de un pueblo, y es que en todo proceso cultural la tradición representa la raíz de la actividad cultural del pueblo, siendo la tradición en donde se asientan los valores que caracterizan la cultura de un pueblo, de ahí la resistencia y respuestas autóctonas y nacionalistas. Entonces parece obligado y necesario definir políticas culturales frente a este nuevo desafío derivado de la globalización; definir las líneas maestras de una política cultural que abarque una visión amplia de la cultura. La comunidad de cultura comporta lo que llamamos la comunidad de evidencias. Toda colectividad segrega un cierto número de ideas, de creencias, de juicio de valor o realidad, que son aceptados como evidentes, y ni precisan demostración, ni justificación, ni apologética. Ninguna cultura es única, todas las culturas están influenciadas por otra cultura y a su vez ejercen influencias sobre ellas mismas. En suma, se impone nuestra reflexión crítica acerca de este momento, el desafío que presenta el nuevo siglo es de mayúscula responsabilidad para sus actores. Es un reto impostergable arribar al nuevo milenio quebrando los obstáculos que impiden la plenitud y desarrollo integral del ser humano, conservando lo genuino nacional, defendiendo el respeto a la pluralidad o diversidad cultural del mundo del mañana, para hacer de nuestras gentes verdaderos ciudadanos con vocación hacia la modernidad.

lunes, 13 de agosto de 2007

CAMPESINO DOMINICANO

Un sombrero de cana.
Ropa harapienta de trabajo.
Con un cigarro en la mano después de saborear el acostumbrado café mañanero .
Pensando en la jornada del día con que ganará el salario que mitigará su hambre
en esta tierra desnuda de bondades.

Jfj. Agosto 2007